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13056 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Domingo, agosto 11, 2013

Algún escritor, creo que Dostoievski, dijo que podías conocer a una persona a través de su sonrisa. Mi perra, Nico, sonríe de alguna manera (aunque no es una persona). Cuando está acostada, envuelta en sus arrugas y su tranquilidad, estiro sus cachetes colgantes hasta descubrir sus dientes y muestro la sonrisa artificial e incómoda a Sol, o a mis amigos. Miren lo feliz que está, digo, mientras muestra todos los colmillos y nos reímos, porque esa sonrisa es lo menos fiable, lo más forzada, que existe. Generalmente me apena sonreír, no sé por qué, es un placer que disfruto en soledad pero que no acostumbro en una habitación, a no ser que esté con gente muy íntima. Me transporto, inevitablemente, al recuerdo de la sonrisa de algunas actrices y modelos. ¡Cómo les facilitaba las cosas con una sonrisa en el momento indicado! No es necesario enseñar piel para obtener mínimos favores, una...

13044 (Juliette)

By on Miércoles, junio 12, 2013

Exlibris: Dibujo perfiles en las portadas de mis libros. Perfiles de hombres, mujeres, monstruos, perros, antropomorfos, etcétera. Muchas veces sostienen un cigarrillo en los labios porque tengo esa chocante noción de que el humo que despiden también forma parte de la personalidad de esos personajes sin nombre. Nuestros libros, en casa 13, tienen un exlibris. El exlibris lo encontró Sol y nos gustó a ambos: es un hada sentada sobre un árbol. Un sello azul que nos costó cien pesos en el Office Depot. El exlibris me parece alegre y en ocasiones, me parece demasiado alegre. Depende del libro. ¿Qué pensará Onetti de las hadas? Mis tíos firmaban sus libros con su apellido y ponían la fecha en que compraron el libro. Es lo más normal, supongo, así como en la escuela marcábamos nuestros libros en el dorso con un plumón negro. Así era difícil que se los robaran. Una escritora que hizo un...

13034 (Juliette)

By on Martes, mayo 21, 2013

El 27 de Enero de 2013, vi la luna asomarse por detrás de las cerros. Estaba en el coche, con Sol, en la carretera de regreso a Atlixco. Primero me sorprendió, ya que jamás la había visto de esa forma. Primero pensé que era el domo de una estructura, o un incendio impresionantemente simétrico (tan lejano que los ojos caen en la trampa de la perfección). La luna estaba ligeramente amarilla, su luz parecía la de un sol tímido, abriéndose paso a través de unos cerros ensombrecidos. Se lo comenté a Sol y ella volteó discretamente a mirar. ¿Ya te fijaste lo rápido que se alza? Y sí, la luna parecía alzarse entre la oscuridad, un poco más cada vez, no sabía si era porque estábamos bajando en la carretera o porque así de rápido se mueven los astros y no es hasta que hay una referencia, damos cuenta de la velocidad con la que se mueven. Siempre que pienso: “Debería tomar una...

13030 (Juliette)

By on Jueves, mayo 9, 2013

Lista de buenos deseos para este año que quizás no se cumplan porque soy un troglodita mal organizado y desidioso: Fumar menos, cuarenta minutos de gimnasio diarios, media hora de yoga y estiramientos, escribir una historia interactiva, mejor un libro de crear tu propia aventura, aplicar para una o dos becas en el sistema de creadores, escribir dos libros más, terminar uno o dos videojuegos que valgan la pena, alcanzar los 70 libros leídos este año, reducir mi consumo de coca cola, entrenar a Nico para que busque cosas a través del olor, ¿qué sería una lista así si no prometiera dejar de escribir listas así?, investigar como cuidar cactos porque Bob tiene un par de ramificaciones preocupantes, escribir al menos 250 entradas en el árbol, publicar al menos uno de los libros que he escrito, acabar al menos uno de los juegos mediocres que he empezado, comprar una consola más actual de...

13017 (Historia de O)

By on Lunes, marzo 25, 2013

Un tema recurrente en los cuentos de Borges, es que un hombre e todo los hombres (Schopenhauer). Es decir, si yo recito a Shakespeare, soy Shakespeare, así como Shakespeare también tuvo la posibilidad de convertirse en Fest. También fui Borges mientras lo leía, y mientras contemplaba un espejo, o mi siguiente movimiento en un juego de ajedrez.(Me separo un poco, sólo un poquito, pensando en el Tao: todos somos uno y uno somos todos. También soy la mierda de los pájaros, también soy la oruga intoxicada con el sabor de las adelfas, qué agobiante, ¿entonces podemos serlo todo?). La unidad de las cosas es un pensamiento bello, y a la vez abismal, el individuo es lo que es, y además, es todos los otros. Jean Paulhan, en la introducción de la “Historia de O” (Pauline Réage), ofrece una idea llamativa. Cito: En suma, nosotros, desde la niñez, no hacemos más que soñar con un hombre...

13003 (Los malditos niños)

By on Jueves, marzo 14, 2013

Vine al área de negocios del hotel, es un área muy cómoda donde el internet es estable. Optimista, casi tanto como Alfredo Peniche, traje mi iPad y mi teclado inalámbrico, decidido a que me sentaré a escribir aquí. Aunque sea algunos postitos para el árbol. Empezó todo mal. No había espacio en las mesas porque las ocupaban unos gringos mirando una película de Adam Sandler. Los cuatro escritorios con computadoras estaban ocupados. Entonces fui a los sillones, resignado a la comodidad. Cuando me senté en ellos me hundí, casi me caigo a otro lado, un mundo al revés. Así no se puede escribir, suspiré, le pedí a mi esposa que guardara el teclado. (Ella decidió seguirme para ser testigo de mi pequeño capricho). Me puse a leer los correos pendientes. Un centenar de correos, y de nada importante, la mayoría son avisos de Twitter que activé recientemente. Quizás los desactive de nuevo, en...

Fumador en la banca, humo del jugador

By on Martes, diciembre 4, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 66 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Hay una frase muy sencilla que requiere un puñado de experiencias para entenderse. En su sencillez se encuentra la trampa y en sus consecuencias un dejo de desencanto. Al principio hay un poco de resistencia, pero cuando entra, entra bien y se repite como un mantra, un canto de guerra antes de lidiar contra una bestia que oculta los cuernos: “Tienes que ponerte la camiseta”. No soy inocente. Muchas veces he caído en expresar esa simpleza para invitar una reflexión, un cambio de actitud en el otro, así como me la dijeron muchas veces desde la niñez hasta la juventud y obligaban una mueca por lo cándido del discurso. “¿Qué es ponerse la...

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