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13051 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Domingo, julio 14, 2013

Soñé conversaciones que jamás tuve con gente del pasado. No recuerdo los detalles, pero recuerdo que estaba en una oficina y pasaban, frente a mí, una serie de personas (La Madre Juanita, dos directores uruguayos, el hermano que se fue a Venezuela y ya no regresó). Platicábamos, recuerdo el sentimiento satisfactorio después de la conversación, y la persona cambiaba, como un espejismo, como si jugáramos una partida de ajedrez relámpago. Ya despierto, pienso en el sueño y no sé que tendría que platicar con ellos. Se me ocurre, quizás, abusando de la simplicidad y la poca intimidad que tuve con ellas, decirles una burrada: “Qué razón tenías”. Tal vez atesoramos en demasía el pensamiento: como el niño que guarda sus abalorios en una caja de zapatos, y luego los olvida. — Erika Mergruen (@mergruen) February 11,...

13050 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Miércoles, julio 10, 2013

Cosas incómodas de preparar hamburguesas en casa (no todo puede ser felicidad, aunque la felicidad, en este caso, hace soportable la lista siguiente): Se llena de moscas, aún a pesar de la red que tenemos para cubrir la puerta ventana. Diría que la última vez, en Febrero, unos veinte o treinta de esos insectos ruidosos entraron para hacer sus rondas. Cayeron en el delirio de la carne. Ilusas, pensé que sabrían mejor. Como demasiado. Me inflo. No pienso correctamente porque hay demasiado de todo en mi estómago: Pan con ajonjolí, carne, queso, tocino, jitomate, cebolla, zanahoria, coca cola, aire, arrepentimiento por negar una alimentación prudente. (Anoche pensaba, mientras leía a Morel y escuchaba los ruidos de mi estómago: ¿qué más da? Es una vez cada tanto). La montaña de platos y sartenes consecuencia de la hecatombe. Un hombre del tamaño de un michelín decide lavar platos en series...

13025 (Juliette)

By on Sábado, abril 20, 2013

Lista de cosas que me preocuparon al iniciar el 2013: Los kilos que bajé, y subí, y ahora debo bajar de nuevo. Ni modo. Hay que dejar la coca cola. Busco hacer ejercicio además de las caminatas con los perros y el cardio de tres o cuatro veces a la semana en el gimnasio. El ejercicio también es tiempo al día que desaparece. Organizar el tiempo para leer libros quita muchos otros placeres: La televisión, los videojuegos, el ocio en internet, las charlas con los amigos. Sin embargo, la lectura y su obligado tiempo de reflexión, son uno de los ejes principales en la vida del escritor. Escribir en el árbol para no dejarlo a la merced de las islas binarias. Ya son muchas, y son muy abandonadas, y no quiero escribir mi blog en Facebook. Trataré de escribir las anotaciones los lunes y los domingos, un par de horas, y luego programarlas al azar para que se publiquen solas. Son tantos y muchos...

El camino de los muertos

By on Jueves, noviembre 1, 2012

No hablaré de mis muertos en esta ocasión. Son pocos pero muy queridos. Hablaré de otros, los muertos lejanos, ahora que he tenido oportunidad de explorar esta bitácora y sus inicios hice una cuenta de ellos. Ojalá logre armar un camino espiritual para dirigirlos aquí y arrancarles una sonrisa, ofrecerles un cigarrillo, una anécdota. Aunque sea una pequeña, ¿qué otra cosa se le puede pedir a un fantasma? Quizás el favor de evitarnos la jalada de patas o el espanto con los alaridos de madrugada. Sería mezquino de mi parte preguntarles el futuro o los números ganadores de lotería, aunque si ellos lo ofrecieran en algún sueño o premonición, bueno… En un montoncito de horas libres he recuperado algunos comentarios de los primeros años en el árbol y descubrí algunos muertos que solían leerme. Diez años después y puedo contar al menos tres “cadáveres exquisitos”. Vaya, si fuera supersticioso...

Veinte breves de domingo.

By on Domingo, mayo 22, 2011

1. Los arbolitos en hilera son la metáfora de veinte cosas que me dispongo a contarles hoy. ¿Ven? No hay dos árboles iguales, pero conviven en armonía esmeralda mientras los rayos del sol los iluminan, los nutren y los invitan a crecer para alcanzar el cielo. Ninguno de esos árboles logrará llegar al espacio (sideral), pero no les importa. Los árboles soportarán su destino estoicamente mientras observan, el tiempo que puedan, lo que sucede a sus alrededores. 2. Quisiera hacer veinte breves todos los domingos. Así como pensaba hacer un martes cachondo, un lunes de reflexión, viernes de carcajadas, jueves de música, miércoles fotográfico y sábados invisibles. Cada día reservárselo a un tema, a un tono de escritura. Aunque me encanta la idea, la poca constancia con la que luego trato los proyectos invita a desistir de la idea y con pruebas contundentes –ocho años escribiendo esta...

Ehecatl.

By on Lunes, agosto 23, 2010

He estado pensando en ello todo el fin de semana. No sé que palabras poner. No sé cuantos todavía se acuerdan de él. Nos acompañó en Big Blogger durante las primeras temporadas. Le apasionaban la fotografía y el diseño. No escribía bien. Tenía una ortografía terrible, y cuando recién lo conocía, siempre le corregía. Eventualmente dejé de hacerlo. Atravesando las puertas de la ortografía, me gustaba lo que escribía. Se notaba que era un hombre que había crecido y que se movía en un ambiente violento. Lo respetaba por eso. Mantenerse íntegro y funcional, mantenerse honesto y luchar en un ambiente así, sólo verdaderos hombres. Aún lo respeto. En las noches, cuando bebía, se acercaba para pedirme consejo. Una de nuestras últimas pláticas, quedamos en que le debía un McFlurry de McDonald’s. Eso fue en el 2007. Era complicado encontrarlo, siempre cambiaba de dirección en internet. No...

Prohibiciones deliciosas.

By on Jueves, marzo 4, 2010

Zaba hizo un bonito proyecto fotográfico, donde tomó a sus amigos y les insertó una frase donde a modo personal, les prohibe deliciosamente el abandono de aquello que los hace. En mi caso, yo tengo prohibido dejar de escribir. Me gusta que me lo prohiban, aún cuando no puedo dejar de hacerlo. Si no tengo la computadora, agarro papel y lápiz y… la verdad, dibujo caras y monos. No escribo. Todo lo que escribo es en la cabeza. Ese es mi papel y lápiz de emergencia. Hay muchas historias ahí encerradas y como una promesa, las estoy terminando poco a poco. Una palabra después de otra. Prendo un cigarrito, me tomo un café, salgo a caminar. Las palabras no se callan. Sigo el proceso. Onetti me vería a lo lejos, suspiraría y diría–. Literatura como un amante, ¿recuerdas? –Sí. Lo recuerdo bien. Ya no estoy de ese lado, JC. Perdón. No puedo abandonarlo. Ya...

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