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Vacaciones de lluvia y de paseos largos.

By on Viernes, julio 1, 2011

Mi hermano vino de vacaciones a Cholula y gracias a ello, he ignorado una buena parte del trabajo y de mis textos inconclusos. Al menos lo he convencido de que nos acompañe a caminar algunos días (a mí, a Sol, a Nico, o a Killer, o quien esté en la puerta listo para caminar el mismo cuadro de siempre). En Colima dejó una vida que conozco sólo por pedazos. Sé que él tenía dos perros grandes que lo acompañaban todos sus días. Se nota como los extraña cuando juega con Nico, cuando la tortura y la persigue, y ella responde saltando encima de él, y empujando con sus patas de boxeador justo en el tiro del pantalón para hacerlo saltar de dolor. Sabía que le agradaría encontrarse con un perro grande e inquieto como este, que sería una buena memoria para sus vacaciones. Mi hermano ya creció… ya tiene veinte años y yo, ya no cuento en este blog nuestras aventuras por cocinar juntos alguno...

Anécdota del video juego en japonés, y un hermano neurótico.

By on Jueves, enero 27, 2011

La semana pasada, invité mi hermano a pasar sus últimos días de vacaciones en Cholula. Trajo su Playstation 2 y una versión japonesa de un juego llamado Kingdom Hearts (2, Final Mix). Es un juego interesante, que junta personajes de dos universos que a simple vista parecerían dispares: El universo Disney y el universo Final Fantasy. En este juego tienes el placer de ver a Mickey Mouse usando un largo abrigo negro, unos ojos de rata enfurecida y blandiendo una espada como si fuera una versión cómica de Conan, el bárbaro. Yo, como fanático de Final Fantasy, disfrutaba las apariciones de mis personajes preferidos, aquellos que me llevaron de la mano a través de horas y horas, de historia y juego. Por otra parte, Disney es el que ocupa un lugar predominante en lo que se refiere a la navegación de mundos. Es decir, juegas la historia de las películas, pero con las intervenciones de Sora (el...

De la carretera y sus caminos misteriosos.

By on Martes, diciembre 28, 2010

La Navidad en casa de los Salazar es para el estómago. Ya conozco el ritual donde mi familia platica y preguntan los antojos. A los días siguientes se hacen las compras. No falta la ensalada de la abuela, la pierna, los pasteles y los helados. Comer, dormir y ver películas o series a través de la red inalámbrica. Eso, al parecer, es un cielo personal. El cielo de un hombre moderno, escondido en su pedazo de ciudad. Totalmente contrario a las costumbres familiares de mi mujer, que involucran los paseos a las tiendas, curiosear los aparadores, atravesar los ríos de gente, las búsquedas de luces, las visitas a todas las familias para comer el famoso recalentado, el cine de fin de semana porque luego no hay otra cosa qué hacer. Tal vez se debe a que mi familia es pequeña y viven en un lugar pequeño. Este año, disfruté mejor esa costumbre pasiva de mi familia. Debe ser la edad y mi...

Clic, clic, clic.

By on Martes, abril 13, 2010

¿Soy el único que escucha un cangrejo? Clic, clic, clic. Así suenan los controles cuando viciosos videojugadores, matan a sus rivales usando los poderes del chi para quemarlos. El clac, clac, clac, ha reemplazado el poder de los puños, la meditación, conjugar la energía de la naturaleza en un punto central para la acumulación y la liberación exitosa de un buen madrazo. También es el sonido de los nuevos gurús, mientras leen todo el internet a toda velocidad. Digo leer, porque ahora con los videos, el mundo se ha llenado de pendejos que ya no necesitan escribir y el mundo nos hace más pendejos porque asumen que tenemos el tiempo para observar los videos explicativos que dan instrucciones o nos venden las nuevas aplicaciones. El clec, clec, clec, de un hombre que fuma y escribe. Me gusta leer y escribir. Me gusta llegar a leer, no abrir un video de youtube que supuestamente me hará feliz...

Impersonal.

By on Miércoles, febrero 25, 2009

* Volteé a mi izquierda y lo miré, agarrarse de los muros y buscar su camino entre la oscuridad. Por un momento, recargué mi rostro sobre mi mano, en un gesto de observación a lo único interesante que había que observar. Sus movimientos eran más erráticos de costumbre. Luego pensé que se había quedado dormido, así de pié, mirando al piso, balanceándose eternamente. El balanceo lento como las olas de mar. Hice un gesto, no recuerdo cual, y olvidé ese momento que seguro, más tarde, me provocaría tristeza. * La confesión es un recurso para buscar la aceptación de otro. Al confesar secretos –curioso, me acordé de ti, “Fabiola” (sólo por las confesiones)– tienes la oportunidad de mostrarte como el monstruo que crees que eres. En el fondo, me separo de mi mismo y sigo cometiendo un par de diabluras. Soy el mismo monstruo. Tengo secretos que todavía puedo confesar, así...

Escribir un post a manera de microbitos.

By on Jueves, enero 15, 2009

* Quisiera ser un microbito, dice la canción de Fobia. No me había dado cuenta de sus intenciones sexuales hasta que un día me puse a escuchar bien la canción recién cumplidos mis veintes. Ahora, cada que la escucho, sonrío y me sonrojo. (Nah). * Estoy tomando té. No había café. Según mi jueguito de bajar de peso… ¡Prepárate un rico té, en vez de un rico café! * Me acuerdo de la canción de Abeja, El Desayuno, cada vez que me digo: Un rico café. * Un casting es como escribir microficción. Explicarle a un actor la historia de chingadazo y que este la comprenda para hacerla, pues, de chingadazo. Por eso, de tanta microficción que existe, sólo pocos cuentos pueden ser considerados “geniales”. Una verdadera historia, necesita un desarrollo. El escritor no debe temer el desarrollo. Después de todo, cada oración, es un pedazo de microficción en sí, que puede crear el...

La próxima semana, cenaré con una reina de belleza.

By on Miércoles, enero 7, 2009

Habrá deseado algún pobre iluso. Yo encantado me iría a cenar con una reina de belleza, para platicar de los problemas astrofísicos que nos aquejan últimamente desde que se acerca el 2012, el año donde según los mayas, terminará el mundo. Ahora que ya pasamos el umbral, y esto se llama 2009, recuerdo que cuando comí las uvas en el 2008 no pedí muchos deseos, sólo que el amor de Sol todavía fuera vigente. Pedir que el amor sea vigente, es lo mismo que pedir que un cartón de leche se conserve. El amor, como la leche desperdiciada, transmuta y transforma en otras cosas. La leche puede transformarse en queso, o en hartos búlgaros, me gusta más el queso que los búlgaros. Si el amor se transforma en queso, podría hacerme quesadillas. Me gusta el queso. No deseé dejar de fumar. Ya lo hice una vez, y fue horrible. Tal vez me someta a ese tratamiento masoquista en el futuro. No deseé tampoco,...

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