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13060 (Super Mario Galaxy)

By on Jueves, agosto 22, 2013

Soñé con B, y un grupo de alegres desconocidos. Creo que antes de la escena que voy a relatar, nos encontrábamos jugando consolas viejas y luego me levantaba para revisar la configuración, quería tener a la mano los viejos juegos, una organización que me permitiera cualquier capricho (una obsesión que ocupó algunos de mis días, quizás todavía). Estábamos reunidos en una plaza, y en la plaza, en un local parecido al ático de una casa americana. No sólo se trataba de jugar, también de trabajar, un ambiente muy relajado. Me gustaría trabajar ahí. Repentinamente, tenía la correa de mi perro en las manos y él me acompañaba. Pensé: “Es cierto, estábamos en medio de un paseo”. Nico se asomó por la ventana, había unos perros monstruosos, extraños. Había un pastor alemán con cuerpo de un conejo trataba de subir las tejas, un gato gigante y gordo, quizás de un metro de cola a cabeza,...

13051 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Domingo, julio 14, 2013

Soñé conversaciones que jamás tuve con gente del pasado. No recuerdo los detalles, pero recuerdo que estaba en una oficina y pasaban, frente a mí, una serie de personas (La Madre Juanita, dos directores uruguayos, el hermano que se fue a Venezuela y ya no regresó). Platicábamos, recuerdo el sentimiento satisfactorio después de la conversación, y la persona cambiaba, como un espejismo, como si jugáramos una partida de ajedrez relámpago. Ya despierto, pienso en el sueño y no sé que tendría que platicar con ellos. Se me ocurre, quizás, abusando de la simplicidad y la poca intimidad que tuve con ellas, decirles una burrada: “Qué razón tenías”. Tal vez atesoramos en demasía el pensamiento: como el niño que guarda sus abalorios en una caja de zapatos, y luego los olvida. — Erika Mergruen (@mergruen) February 11,...

13025 (Juliette)

By on Sábado, abril 20, 2013

Lista de cosas que me preocuparon al iniciar el 2013: Los kilos que bajé, y subí, y ahora debo bajar de nuevo. Ni modo. Hay que dejar la coca cola. Busco hacer ejercicio además de las caminatas con los perros y el cardio de tres o cuatro veces a la semana en el gimnasio. El ejercicio también es tiempo al día que desaparece. Organizar el tiempo para leer libros quita muchos otros placeres: La televisión, los videojuegos, el ocio en internet, las charlas con los amigos. Sin embargo, la lectura y su obligado tiempo de reflexión, son uno de los ejes principales en la vida del escritor. Escribir en el árbol para no dejarlo a la merced de las islas binarias. Ya son muchas, y son muy abandonadas, y no quiero escribir mi blog en Facebook. Trataré de escribir las anotaciones los lunes y los domingos, un par de horas, y luego programarlas al azar para que se publiquen solas. Son tantos y muchos...

13010 (Aleph)

By on Miércoles, enero 30, 2013

En la playa sabía que no podría trabajar en mi proyecto actual, así que fui insistente y todos los días me la pasé rezando el mantra: “Aquí no escribirás, aquí viniste a descansar”. Pobre imbécil. Todos los días pensé en el libro que dejé a medias, resguardado bajo el Popocatépetl y las orejas de Nico, y a cada oportunidad sacaba el teléfono para dictar líneas, o escribirlas, o anotar el nombre de algún personaje, o los inconvenientes de escribir el cuento de una forma cuando otra puede ser mucho más interesante, una exploración satisfactoria. Aquí no escribirás, me dije otra vez, pero luego en medio del bufet, con el pedazo de hamburguesa en la boca, algún vecino de mesa decía alguna brillantez y los dedos temblaron, de nuevo el celular en mano, otra nota en el diario de todas las cosas. El sosiego lo encontré todos los atardeceres, el sol cayendo a las fauces del mar, un...

Fumo culpablemente en la soledad (Humo desolado)

By on Lunes, noviembre 5, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 64 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Mi esposa tiene trabajo para mes y medio en otro estado. Ha confiado, con cierta duda ilustrada en sus cejas arqueadas, a mi sola responsabilidad los perros, los asuntos caseros y que no se caiga el Popocatépetl. Pienso en este problema tan contemporáneo: No es gracioso cuando una institución es incapaz de reconocerle a una mujer sus habilidades en el trabajo pero que tierno es cuando un varón se hace cargo de la casa. Míralo como trapea, barre, limpia, cambia los pañales del mocoso. Al instante y con unas gotas de agua, es un caballero. Señalar culpables es un pasatiempo estéril. La soledad me permitió ignorar dos rutinas: La hora de gimnasio y las dos horas nocturnas...

El café de hace unos años

By on Lunes, octubre 22, 2012

El domingo abrí una caja de Pandora: Los comentarios que solían existir en este blog, cuando era el de los mil nombres y antes de eso, el cibernauta. Tengo un backup en el servicio de comentarios de disqus (además de los múltiples backups en bases de datos). No sé cuántos son con exactitud. Unos quince mil, quizás. No es que mi blog fuera tan popular (un poco… sí, en aquel entonces lo era), también es que atiné con el posicionamiento y los títulos. Algunas entradas atraían visitantes curiosos que deseaban saber el significado de su nombre, nombres para duendes o unicornios (?) o que deseaban compartir el significado de un sueño que tuvieron, y usaban este espacio como un foro para buscar respuestas a cuestiones lejanas a la intención del contenido original. Sin embargo, el restante de esos comentarios son amables y me ayudaron a darle un vistazo al pasado. Ocupé el domingo, tan absurdo...

Las sombras son un invento para dormir tranquilos

By on Jueves, octubre 18, 2012

Abro las persianas, la noche se extiende y enciendo un cigarrillo. Me pondré a escribir, me convenzo. Ya guardo la noche como un refugio para la construcción. No me levantaré de aquí hasta escribir algo, lo que sea. Cuánta ternura y cuánto romance, hacer y olvidar para qué. El propósito vendrá después. Antes de teclear miro las sombras de las repisas y los libreros, de los objetos desperdigados sobre la mesa. Sombras artificiales, no como las sombras de sol de medio día cuya negrura despiertan la ilusión de duplicidad. Un objeto se clona cada vez que el sol recrea su sombra y quien sabe, quizás ese objeto amanece en otro lugar, se levanta, tiene una vida propia, separa su pasado (ya no es un teléfono, ya no es una taza) y construye un presente (hombre, mujer o quimera). El objeto se convierte en una persona. Quizás las sombras de la humanidad, cuando las toca la luz del sol, se...

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