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Con el debido humo

By on Martes, julio 30, 2013

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 80 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Una vez, entré a mi clase de las seis de la mañana de Introducción al Derecho y mientras trataba de limpiarme las lagañas, y de dominar la mente con algún truco para despertara (ya que para entonces no apreciaba el café tanto como ahora), entró el Pony intempestivamente a dar su clase. Él si había tomado café, supongo, porque no paraba de saludar, de hablar y de tratar de despertarnos. Le llamábamos Pony por chaparrito, así de originales, y quizás por esos rasgos equinos achatados que tenía: una nariz aplastada y los ojos hundidos. Además era un profesor relativamente joven a lo acostumbrado entre las huestes maristas, su edad rondaba entre los 25 y los 27 años. El...

Siento que un Dios anida en mí

By on Lunes, mayo 27, 2013

El siguiente texto fue el que leí el 23 de Mayo en la Universidad Autónoma de Nayarit, con el motivo de mi conferencia: “Siento que un Dios anida en mí”. El otro día desperté con el siguiente verso de Nervo en la cabeza, no podía dejar de pensar en él: “Siento que un Dios anida en mí”. Tan pronto lo saboreé, supe que iba a estar pensando largo rato en él, quizás pasarían años antes de poder olvidarlo, de pensar en otra cosa (que, si no me equivoco, “pensar en otra cosa” es otro de los versos de Nervo). Arrancando la línea del poema, ésta nos ofrece dos posibilidades igual de impactantes: El verbo anidar puede referirse a algo bello, hasta cierto punto inocente, como el nido de unos pajaritos. Por otra parte, ¿cuántas veces no hemos escuchado nido como una palabra para referirse a cosas menos amables? Un nido de víboras, un nido de gusanos, un nido de...

Fumador en la banca, humo del jugador

By on Martes, diciembre 4, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 66 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Hay una frase muy sencilla que requiere un puñado de experiencias para entenderse. En su sencillez se encuentra la trampa y en sus consecuencias un dejo de desencanto. Al principio hay un poco de resistencia, pero cuando entra, entra bien y se repite como un mantra, un canto de guerra antes de lidiar contra una bestia que oculta los cuernos: “Tienes que ponerte la camiseta”. No soy inocente. Muchas veces he caído en expresar esa simpleza para invitar una reflexión, un cambio de actitud en el otro, así como me la dijeron muchas veces desde la niñez hasta la juventud y obligaban una mueca por lo cándido del discurso. “¿Qué es ponerse la...

El año de Proust

By on Miércoles, noviembre 7, 2012

Este año comencé uno de mis proyectos literarios más ambiciosos como lector: Leer a Marcel Proust y los siete tomos de “En busca del tiempo perdido”. Quise, de alguna manera, que mis treinta años significaran algo como lector y escritor. Leer también es escribir (es un aspecto de muchos). Escritor que no lee sólo puede burlar una vez, o dos, pero eventualmente cae presa de su propia desidia y lo castigan como a un Karamazov. Quizás con lectores dedicados evitaríamos el tufo del plagio. El pintor tiene que ver la naturaleza, un sujeto, una imagen y contemplarla, meditarla, precisarla antes de mancillar decididamente el lienzo en blanco. El escritor también tiene que ser un observador y no sólo de sus alrededores, sino de esos bloques de letras, párrafos, oraciones, estilos, maneras de hablar. Tiene que entregarse a sus lecturas, sean cuales estas sean y sobre todo, tiene que estar...

Fumo culpablemente en la soledad (Humo desolado)

By on Lunes, noviembre 5, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 64 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Mi esposa tiene trabajo para mes y medio en otro estado. Ha confiado, con cierta duda ilustrada en sus cejas arqueadas, a mi sola responsabilidad los perros, los asuntos caseros y que no se caiga el Popocatépetl. Pienso en este problema tan contemporáneo: No es gracioso cuando una institución es incapaz de reconocerle a una mujer sus habilidades en el trabajo pero que tierno es cuando un varón se hace cargo de la casa. Míralo como trapea, barre, limpia, cambia los pañales del mocoso. Al instante y con unas gotas de agua, es un caballero. Señalar culpables es un pasatiempo estéril. La soledad me permitió ignorar dos rutinas: La hora de gimnasio y las dos horas nocturnas...

Un cigarrillo para los dioses del tiempo

By on Lunes, octubre 8, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 62 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. En algún tomo, después de miles de palabras, en la búsqueda del tiempo perdido escrita por Proust, el Narrador revela una verdad importantísima: “Albertine es la diosa del tiempo”. Hasta entonces, el sueño espeso del primer tomo que comienza con el beso anhelado de su madre, antes de refugiarse en el sueño, era simplemente el capricho de un niño. En ese pequeño fragmento, un golpe a la intuición, decir lo que es (porque tiene que hacerlo, no puede dejarlo así nada más, no después de todo el tiempo que narrador y lector han compartido un largo camino), ofrece un nuevo sentido a la obra. Un dios no existe hasta que es nombrado. Dios existe hasta que el hombre...

Fumar a la nada.

By on Martes, septiembre 11, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 60 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Es el momento donde enciendes un cigarrillo y no cedes a los pensamientos. En silencio, la nicotina y el alquitrán se consumen por el fuego y los pulmones. Tal vez te asomes por la ventana para ver la noche o quizás estás tomando una pausa después de leer cualquier texto. De ahí no pasa. No hay estudio de gravísimas cuestiones o la búsqueda de respuestas. Simplemente uno fuma por el placer de fumar. Te conviertes en el sueño de otro, en la estatua silenciosa de un niño que le pregunta a su madre: “¿Ese señor, mami, que está pensando?”, “¿Esa señora, mami, está triste?”. Puede ser, pensará la madre, o cualquier otro que mire la fotografía. ¿Desde...

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