Menú páginas
TwitterRssFacebook
Menú categorías

escrito por el Sábado, mayo 18, 2013

13032 (Juliette)

13032 (Juliette)

Fotografía: Fernando Polo.

Del bestiario de Caín: “(…) Los semáforos son pequeñas deidades o espíritus que anidan en la esquina de las calles. No tienen una expectativa de vida muy larga. El más longevo de ellos, en Nueva Delhi (1942), tuvo una vida de veinticinco años antes de que lo destruyeran en medio de una protesta. Mucha gente confunde la estructura metálica, las luces y los circuitos con el cuerpo de la criatura, sin embargo, ésta estructura es meramente una armadura que guarda en su interior tres espíritus que constantemente luchan entre sí por el control del destino de los hombres. Su escondite es obvio, común, lo mismo que sus intenciones, por eso rara vez prestamos atención. Cabe destacar que no todos los semáforos son espíritus, algunos simplemente son lo que son: un mecanismo para regular la circulación y nada más. Los semáforos son tres espíritus (antropomorfos diminutos) que representan los colores: verde, amarillo y rojo. Nos vigilan constantemente a través de los vidrios que saturan el color de sus cuerpos iluminados. Nos miran la cara, hacen las apuestas, luchan, y el espíritu ganador es el que decide si llegaremos más pronto a casa, o si esperaremos unos segundos mientras tamborileamos el dedo en el volante. Se tienen fotografías de los espíritus, pero nadie ha capturado uno vivo para estudiar sus cuerpos, son nómadas y mudan rápido entre sus estructuras homólogas. Algunos hombres, conscientes de estos espíritus, mientras esperan el cambio de color en sus autos, murmuran una oración al dios de su preferencia, como si esto ayudara a cambiar el color más rápido (Hebert, 1985). Uno pensaría que no existen los devotos que ruegan por el rojo mientras están en verdes, pero sí, las hay (Hirota, 1989). El más terrible de ellos es el amarillo, aunque es un color con poca participación y al que poco se le presta atención, es el que da los anuncios más ominosos (Cuauhtémoc, 1999)”.

Leer más

escrito por el Domingo, mayo 5, 2013

13028 (Juliette)

13028 (Juliette)

Del bestiario de Caín: “Los párratas son de una constitución viscosa, a veces líquida, depende de que tan excitados estén y cuántos años hayan pasado buscando un cuerpo en dónde vivir. Tienen cuatro patas en el lado derecho, y tres patas en el lado izquierdo, sus tenazas son pequeñas y no son lo suficientemente fuertes para provocar siquiera una herida, además que la constitución de su vientre ovalado no les permite extender la cabeza más allá de sus patas. Los párratas más viejos y solitarios dejan de moverse para disolverse en la tierra. Buscan, con frecuencia, acoplarse al cuerpo de otro porque son parásitos por naturaleza. Según Maeterlinck (1902), un párrata “siempre está en búsqueda de un alma afín para compartir su conocimiento y que su existencia tenga algún sentido”. No hay registros de que el mismo Maeterlinck haya asimilado a un párrata y la suya es una concepción romántica, con pocos fundamentos científicos. Son pocos los párratas que mueren en soledad, porque algunos deciden vivir en los árboles y envejecer dentro del tronco, o entre las ramas, hasta que sea imposible definir donde empieza el árbol y donde empieza el párrata. Se han registrado casos donde los árboles-párrata hablan un lenguaje burdo, una combinación de todos los idiomas existentes, algunos testigos han registrado que los párratas hablan una combinación de alemán, francés y catalán, sin embargo, tan pronto expresan una palabra que otros escuchan, dejan de hablar, por una naturaleza maligna y traviesa. Los humanos que han sucumbido a los caprichos naturales de un párrata, dicen que tan pronto el animal asimila un hogar en algún hombro, o en la pierna, o incluso en el sexo, “cambian su vida” (Ferragato 1941), “se hacen más sabios” (Clara 1922) y adquieren una “claridad imposible para enfrentar los problemas más complejos” (D. Agosto 1978). Sin embargo, aunque he observado durante muchos años a D. Agosto, asimilado por un párrata desde niño, no parece que sea un hombre destacable en algún sentido, así como de los muchos otros sujetos de los que se tiene registro y qué he tenido oportunidad de estudiar gracias a los documentos existentes. D. Agosto se queda silencioso, durante las pruebas, y mira la pared, obcecado, como si en ella hubiera algo que nadie más puede ver”.

Leer más

escrito por el Sábado, abril 27, 2013

13026 (Juliette)

13026 (Juliette)

Nico ha practicado, en estos dos años de vivir conmigo, su cara de “No me asombra lo que haces”. También puede ser interpretada como: “No me simpatizas” o “No me sorprende, ya lo he vivido”. Esa cara es vital cuando comparto con ella alguna historia que se me ocurre. Así compruebo si voy por buen o por mal camino. No sé como lo hacía antes de tenerla a ella, quizás era un bruto, un salvaje. Antes se lo recitaba a mi cacto, pero el cacto simplemente buscaba rebatirme todo, incluso lo que no podía ser de otra manera. El cielo es azul, le decía, ¿y por qué debe ser azul, chamaco imberbe? Me refutaba, y luego me espinaba y le daba a beber mi sangre, la cual asimilaba gustoso porque éramos buenos amigos y ningún agua debe ser desperdiciada. A Nico, durante horas, le recito mis ocurrencias en voz alta y anoto sus gestos, si mueve o alza las cejas, si gira los ojos a la derecha o a la izquierda, si bosteza o se relame los bigotes, o bien, si hace la cara tan temida. Sí, en apariencia, todo parece muy seguro con ella pero ya quisiera verlos tratando de adivinar los gestos enigmáticos. Entonces pruebo reescribir la historia en otro tono y leerla diferente, anoto la evolución de los gestos, le ofrezco un hueso y ella ofrece llevarme por un túnel, donde tiene ocultos todos los huesos del mundo, pero no le haría daño tener uno más, porque está en su naturaleza de mamífero recolector. Después de todo, ella gracias a su intuición animal debe tener más claro cuando serán las épocas de carencia, y aunque se le antojaría despedazar el hueso, prefiere guardarlos en caso de una emergencia. Le acaricio las orejas largas. Gracias a ti, quisiera decirle, escribo mejor, pero afortunadamente le basta con los huesos.

Leer más

escrito por el Jueves, abril 18, 2013

13024 (Juliette)

13024 (Juliette)

Es entretenida la estructura en Juliette, de Sade. Empieza con una orgía, una escena sexual colmada de placeres, de orificios y fluidos, y luego, cuando los actores del momento pornográfico toman un descanso, Sade aprovecha el momento para desarrollar un momento filosófico, sofismas en medio de los sudores evaporados. Es como pedirle al lector que primero se masturbe, y después piense en la consecuencia y el origen de su onanismo. Luego alzo una ceja, sé que es ficción, pero a los hombres de Sade nunca les falta una erección, el semen, parece que siempre están llenos. Supongo que los pequeños duendes del libro, cuando está cerrado, se ocupan de tener a los hombres erectos y cuando uno no está viendo, reemplazan el semen con un líquido similar a la leche, y cuando uno cree que se han venido, simplemente gritan y hacen caras a la cámara. Vaya. Brevemente recuerdo a Justine, y su viaje es diferente, la virtud de Justine cambia las cosas, la obra es más sádica porque ella siempre sufre mientras que Juliette se entrega, sin empachos, a la recompensa del vicio.

Leer más

escrito por el Martes, abril 16, 2013

13023 (Juliette)

13023 (Juliette)

Sueño de Bob, el cacto: “¿Todavía no te acostumbras? Si no duelen tanto, piensa que son un cepillo, son un cepillo para limpiarte las entrañas, aprieta los dientes con fuerza, cierra los ojos, llora si quieres pero piensa que son un cepillo. Me la debes. Además, estoy es un sueño, ¿no te has dado cuenta? Sé que lo es porque te siento multiplicada, miro estelas de tu cuerpo presente y futuro confundiendo tus espasmos presentes. Ni siquiera haces ruido, en mis sueños no hay ruido sólo sensaciones, un aura continúa que se distribuye por el paisaje y modifica los colores, los dioses ocultos nos miran de nuevo, como aquélla vez, cuando apostaban por la dirección de nuestras almas, cuando jalaban nuestros hilos de marionetas y ambos éramos humanos. Esto es un sueño, pienso, y debería controlarlo, y precisamente por eso me es imposible controlarlo, entonces sólo me queda hablarte, esto es un sueño, dame el agua requerida para rejuvenecer el camino de mis espinas, tranquilízate, relájate, deja de apretar tanto porque entonces saldrá mal y tendremos que empezar de nuevo, entrar y salir como lo que soy quizás me ofrezca la resurrección, y la resurrección será el perdón de mi vida pasada, sueño con ser humano de nuevo, sueño con arreglar el pasado. Volveremos a encontrarnos y pienso que esta vez haré las cosas bien. Te ignoraré en vez de invitarte la bebida, en vez de bailar contigo anticipando lo que hago ahorita: espinarte por dentro, y depender de tu agua para sobrevivir, depender de tu aliento, depender de tu sol, depender de tus mentiras. Estás apretando demasiado, soy un cepillo, no lo olvides, un cepillo para sacar toda esa basura que tienes dentro, permíteme encerrar el asco entre mis espinas, dame la oportunidad de limpiarnos”.

Leer más

escrito por el Lunes, abril 8, 2013

13021 (Historia de O)

13021 (Historia de O)

Del diario de Boris Santiel: “Entre todos los universos posibles, y mis infinitas variantes, estoy seguro que soy el único que tiene el destino de ser la loca de los gatos. No me molesta, y sé que estoy exagerando. Tengo un gato que se llama Gamo y las probabilidades de que alguna de mis infinitas variantes tenga más gatos que yo, es obvia. El nombre es poco original, lo sé, pero cuando lo obtuve ni siquiera sabía que deseaba un gato. Lo encontré durmiendo en mi jardín, un gato pardo desaliñado, sucio, solitario, incluso cuando abrió los ojos respiró cansinamente. Tal vez me estoy proyectando. Definitivamente me estoy proyectando. Recuerdo cuando le abrí una lata de atún al gato y se acercó a comérsela con algo de vergüenza, entonces abrí mi propia lata y comí junto a él, todavía con más vergüenza. No quisiera pensar en mi madre”.

Leer más

escrito por el Miércoles, marzo 27, 2013

13019 (Historia de O)

13019 (Historia de O)

Anoche se la mamaron en un jacuzzi, lo sé, porque lo vi por la rendija. Parecía amar a la chica porque ambos se reían cuando él sacaba el glande del agua, como si fuera el ojo de un submarino, un ojo común en las caricaturas de la Segunda Guerra cuando nos fascinaban las maquinarias de guerra. Ella estaba sobre él, con los senos hundidos en el agua cálida, podía ver el humo que salía de la superficie, luego tomaba aire, hacía un gesto arrugando el rostro, y hundía la cara en el agua. Ah, sí, era un momento agradable, él crispaba las manos y perdía el peso en el cuerpo, flotaba hacia ella, para que su miembro entrara más en una garganta que continuamente perdía el aire, y luego ella salía triunfalmente del agua, miraba la consecuencia de sus actos brevemente, otra vez tomaba aire y se volvía a hundir. El agua azul era una línea entre el placer y el aire. ¿Cómo se sentirá un miembro aprisionado dentro de una garganta, dentro del agua? Sólo podía adivinarlo por el arco de su ancha espalda. El experimento siguió su curso unos minutos más, hasta que él se cansó y se sentó en el borde de la tina. La mujer se amarró el cabello de nuevo, y luego de rodillas, la mitad de la mujer convertida en un espejismo, regresaron a una mamada tradicional. Ah, esa sí sé como se siente, es una aguda hambre por mantener la boca ocupada, y de mirar los ojos de un hombre rendido, quizás hasta vencido. No, a un hombre vencido jamás se la chupan. El hombre asistió a la mujer con algunos dedos de su mano, él movía rápidamente el brazo mientras ella chupaba con paciencia, diligencia. A media luz, no puedo decir cuando terminaron, hasta que ella se separó y abandonó el líquido derramándolo por su boca, gotas blancas flotando sobre el agua azul, ojalá mañana se les ocurra otra cosa.

Leer más

Social Widget powered by Conseils-relationnel.com.