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No importa lo que haga, siempre regreso a ese lugar…

By on Miércoles, octubre 30, 2013

Esa línea viene de uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. Ya sabrán cual y si no lo saben, muy mal; ustedes y yo nunca podremos tener una conversación sincera (bromeo, como siempre, antes de que alguien alce una ceja, se la tome en serio y me insulte sin ningún empacho, y se le ocurra que cada año debe venir a insultarme, como ha pasado, de verdad me ha pasado. Gente que me desprecia tanto, por mis bromitas babosas, ha anotado el día que descubrió cuánto me desprecia en su calendario, y de vez en cuando regresa, para dejarme mierda en la puerta y yo, resignado, me pongo el traje de barrendero y limpio, qué otra, porque nunca voy a dejar de bromear). Que paréntesis tan grande para un breve regreso. Espero que estén ocupando su tiempo de ocio en algo de provecho. (Porque el tiempo de trabajo es trabajo, no hay otra forma de ocuparlo, según). Creo que estas líneas se las...

Siento que un Dios anida en mí

By on Lunes, mayo 27, 2013

El siguiente texto fue el que leí el 23 de Mayo en la Universidad Autónoma de Nayarit, con el motivo de mi conferencia: “Siento que un Dios anida en mí”. El otro día desperté con el siguiente verso de Nervo en la cabeza, no podía dejar de pensar en él: “Siento que un Dios anida en mí”. Tan pronto lo saboreé, supe que iba a estar pensando largo rato en él, quizás pasarían años antes de poder olvidarlo, de pensar en otra cosa (que, si no me equivoco, “pensar en otra cosa” es otro de los versos de Nervo). Arrancando la línea del poema, ésta nos ofrece dos posibilidades igual de impactantes: El verbo anidar puede referirse a algo bello, hasta cierto punto inocente, como el nido de unos pajaritos. Por otra parte, ¿cuántas veces no hemos escuchado nido como una palabra para referirse a cosas menos amables? Un nido de víboras, un nido de gusanos, un nido de...

13013 (Bushido)

By on Martes, febrero 12, 2013

Siempre cambio las reglas de este espacio. Es culpa de lo que leo, el árbol es un reflejo de mis lecturas. Empecé el año con ficción breve y ejercicios de creación, juegos fascinantes. Ya lo había hecho alguna vez: Reducir mis líneas, narrar un momento, no irme por las ramas… pero luego me gana la necesidad de espesar el follaje. A veces, escribía durante los domingos lo que pensaba publicar en el árbol. Me sentaba durante un par de horas para preparar cuatro o cinco posts, sin embargo me ganó una criatura indefinible, un monstruo que me regañaba por lo poco natural del proceso. En alguna parte de mi cabeza, tengo la idea de que un blog debe ser inmediato y su cronología rigurosa, con ese monstruo martillando constantemente mi cerebro dejé el ejercicio, incluso dejé de escribir unas semanas, quizás más de un mes. Con una cabeza como la mía no se necesitan enemigos. Me dispongo a...

Velas de lectura

By on Miércoles, diciembre 12, 2012

Ayer cumplí 31 años pero en vez de elogiar o solapar la edad adulta (u otras cosas igual de lamentables), mejor aprovecho la caminata para hablar de leer y de como aprendí a leer. Sí, la mayor parte de este post lo escribí en el teléfono mientras caminaba. He pasado mucho tiempo de mi vida leyendo. Reafirmo, cada vez que abro un libro, un cómic o un manga; que otros placeres, ocios o estudios no me atraen igual. Incluso dedicarme a un juego que no sea casual se ha convertido en una tarea difícil. Me pregunto, a menudo, ¿cómo crece o vive la gente que no lee? Mi abuela, casi analfabeta, me enseñó a leer a los cuatro años. Quizás comenzó antes. Todos los días, en el ambiente frío y gris rata de un puesto de zapatos en el mercado de la Balbuena, repasábamos letras en el periódico. Eventualmente las letras se convirtieron en palabras, oraciones, párrafos completos. Una vez que supe nació...

Unas moscas

By on Lunes, diciembre 10, 2012

En algún Walmart, de todos los Walmarts que hay en el mundo, un empleado tuvo la gloriosa idea de colgar los juguetes unos sobre otros en largas columnas que bajan de los techos. Cadáveres de peluche y felpa se sostienen los unos a los otros, y se contonean por el aire artificial, como un péndulo funesto y festivo, en espera de atraer miradas infantiles y enamoradas. Quien sabe, a lo mejor es una orden institucional y le doy demasiado crédito a la iniciativa de un empleado. Pensé, en cuánto los vi, que eran una versión oscura de Toy Story. Tal vez en algún lugar de ese mar peluche, hay un letrero pintado por un juguete, emulando la caligrafía de un niño: “Piérdase en alegría todo aquel que entre aquí”. Moscas gordas y ruidosas han penetrado las defensas de mi oficina. A veces consigo engañarlas cuando abro el miriñaque, luego la ventana y hago como que las empujo con mis...

El café de hace unos años

By on Lunes, octubre 22, 2012

El domingo abrí una caja de Pandora: Los comentarios que solían existir en este blog, cuando era el de los mil nombres y antes de eso, el cibernauta. Tengo un backup en el servicio de comentarios de disqus (además de los múltiples backups en bases de datos). No sé cuántos son con exactitud. Unos quince mil, quizás. No es que mi blog fuera tan popular (un poco… sí, en aquel entonces lo era), también es que atiné con el posicionamiento y los títulos. Algunas entradas atraían visitantes curiosos que deseaban saber el significado de su nombre, nombres para duendes o unicornios (?) o que deseaban compartir el significado de un sueño que tuvieron, y usaban este espacio como un foro para buscar respuestas a cuestiones lejanas a la intención del contenido original. Sin embargo, el restante de esos comentarios son amables y me ayudaron a darle un vistazo al pasado. Ocupé el domingo, tan absurdo...

Un caricaturista frustado.

By on Viernes, septiembre 28, 2012

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