Google PlusFacebookTwitter

La rueda de la fortuna

By on Jueves, julio 11, 2013

13043 (Juliette)

By on Martes, junio 11, 2013

Fragmento del diario de Boris Santiel: “(…) Fotografía de una silla. Alguien sube esa fotografía a internet. Es su silla, y a la vez no lo es. Una concienzuda búsqueda hizo que encontrara dieciséis fotografías de la misma silla. Aunque variaban los filtros, los ángulos, la iluminación y dos veces el fondo, la silla se multiplicó dieciséis veces. Internet tiene, en su mundo infinito, dieciséis sillas iguales. ¿Algún día podría llenarse ese espacio? Obviamente sí, eso espero, aunque nadie puede imaginárselo o dar un cálculo concreto. Internet crece todos los días, depende de la cantidad de memoria que tiene el equipo de cada usuario. Tan pronto alguien se conecta, el espacio de internet crece y son más las conexiones que las desconexiones. Antes me hubiera atrevido a buscar una ecuación para llenar el internet con la misma silla, regalarme la paz de un número, pero he desistido de...

13018 (Historia de O)

By on Martes, marzo 26, 2013

Del diario de Carlos Böhrs: “Descubrí en mi cámara digital un zoom monstruoso. Una vez, mirando por la ventana, me dio curiosidad el edificio de enfrente. Estará a unos ochocientos metros de distancia. Era de noche, había luces prendidas, y se me ocurrió que debía comprar un telescopio para vigilar a mis lejanos vecinos. Sí, quizás me sentía particularmente solo esa noche. Por supuesto, si yo puedo hacerlo ellos también, sin embargo ellos no lo harían conmigo, seguramente son personas buenas. ¿Es posible medir la bondad a través de lo mirona que es una persona? Casi me rindo de hacerlo, pensando que sería una persona mala, cuando se me ocurrió sacar mi cámara de video y se me olvidaron las excusas. Esta presume un zoom de 32X con algoritmos digitales. Siempre había desconfiado de ese zoom ya que como es digital, había tenido malas experiencias donde la imagen se pixelaba y era...

13010 (Aleph)

By on Miércoles, enero 30, 2013

En la playa sabía que no podría trabajar en mi proyecto actual, así que fui insistente y todos los días me la pasé rezando el mantra: “Aquí no escribirás, aquí viniste a descansar”. Pobre imbécil. Todos los días pensé en el libro que dejé a medias, resguardado bajo el Popocatépetl y las orejas de Nico, y a cada oportunidad sacaba el teléfono para dictar líneas, o escribirlas, o anotar el nombre de algún personaje, o los inconvenientes de escribir el cuento de una forma cuando otra puede ser mucho más interesante, una exploración satisfactoria. Aquí no escribirás, me dije otra vez, pero luego en medio del bufet, con el pedazo de hamburguesa en la boca, algún vecino de mesa decía alguna brillantez y los dedos temblaron, de nuevo el celular en mano, otra nota en el diario de todas las cosas. El sosiego lo encontré todos los atardeceres, el sol cayendo a las fauces del mar, un...

13008 (Aleph)

By on Jueves, enero 17, 2013

Prometí, mientras miraba el mar en compañía de un niño llorón, que escribiría algo estas vacaciones. Unos minutos para ceder la voz a los dedos. Aunque sea algo breve. El sueño infantil e intencionado de todo bloguero, y seguro uno de sus propósitos comunes de año nuevo, es escribir una entrada todos los días. Quiero hacer eso, y lo haré. Cuando regrese de la playa esta será la primera entrada, una entrada anacrónica pero que cumplirá su función, de cualquier manera. Anoto en el manifiesto del árbol: Deja de preocuparte por tus múltiples voces, y también cede la angustia de repetir anécdotas. Por ahí mismo escribiré: “Una nota todos los días”. Mañana, quizás, me preocuparé por esa compulsión personalísima de no llenar el árbol con videos, notas populares y sosas, fotografías o citas de libros, porque eso es hacer trampa, es usar una máscara para ocultar algunos deseos, o...

Unas moscas

By on Lunes, diciembre 10, 2012

En algún Walmart, de todos los Walmarts que hay en el mundo, un empleado tuvo la gloriosa idea de colgar los juguetes unos sobre otros en largas columnas que bajan de los techos. Cadáveres de peluche y felpa se sostienen los unos a los otros, y se contonean por el aire artificial, como un péndulo funesto y festivo, en espera de atraer miradas infantiles y enamoradas. Quien sabe, a lo mejor es una orden institucional y le doy demasiado crédito a la iniciativa de un empleado. Pensé, en cuánto los vi, que eran una versión oscura de Toy Story. Tal vez en algún lugar de ese mar peluche, hay un letrero pintado por un juguete, emulando la caligrafía de un niño: “Piérdase en alegría todo aquel que entre aquí”. Moscas gordas y ruidosas han penetrado las defensas de mi oficina. A veces consigo engañarlas cuando abro el miriñaque, luego la ventana y hago como que las empujo con mis...

Camara everywhere

By on Sábado, octubre 20, 2012

Poseer una cámara es una atenta invitación a buscar la simetría, las texturas, la armonía y la geometría en todas partes. Luego camino por la casa, una casa que ya recorrí de arriba para abajo, con la cámara en mano, buscando sombras interesantes o alguna grieta aún desconocida. Es peor salir a la calle: la hierba mala, las nubes, los baldíos, los cadáveres de algunos animales, la basura graciosamente acomodada, las piernas descubiertas de alguna chamaca… parece que todo merece la posibilidad de registrarse en la memoria digital porque la memoria biológica aparentemente es insuficiente. Últimamente estoy dándole una manita de gato a la organización de mis fotos. Desde el 2004, a la fecha, quizás tendré unos 20,000 archivos. Algunas se repiten, otras son ediciones (quizás les llamaría duplicados estéticos), pero no me atrevo a dar un número real. Igual que las imágenes del blog, la...

1 123456717