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13048 (Juliette)

By on Viernes, julio 5, 2013

Juliette, además de ser un samurái que se levanta en las mañanas pensando en la muerte, también piensa constantemente en el crimen. Hulk, en la película de los Vengadores, revela su secreto: “siempre estoy enojado”, e inmediatamente se transforma. En vez de negar su naturaleza monstruosa, cede al instante, y está preparado para ella. Juliette “siempre está preparada para el vicio”. Hace algunas notas dije que tenía un grupo de criminales a su lado para recorrer Italia, como una banda de aventureros en un JRPG, (ah… quizás podrían hacer un videojuego con los libros de Sade, uno peculiarmente violento). Es curioso, perverso y tremendo, cómo se va deshaciendo de ellos a lo largo de su viaje. Nadie está a salvo. El honor no existe. Es muy fácil caer en la tentación de una mentira para asesinarlos y con ello, satisfacer placeres más oscuros. Pienso, ahora, en ¿cuáles...

13038 (Where’s your head at?)

By on Domingo, junio 2, 2013

En los paseos de Nico, a las cinco o seis de la tarde, cuando ya estamos regresando a la casa, nos encontramos uno de los árboles más altos de la cuadra lleno de zanates. Silban juntos, como si avisaran de una fiesta o que ya viene la tira (mi mujer los llama tranchos, me da gracia cuando usa la palabra), y luego las manchas negras escapan de entre las ramas, vuelan en giros arriba de los edificios, la escuela, los departamentos y la universidad, para regresar juntos al árbol y agarrar un nuevo impulso. Son una banda de maleantes alegres. ¿Han visto un zanate de cerca? Tiene los ojos de un animal furioso, su pico es como un puñal y de algún modo, sus plumas negras y brillantes parecen llenas de violencia. En ese árbol, lo que dure su alharaca, siempre los miro con algo de sorpresa y curiosidad. ¿Por qué lo harán? ¿Será un rito de apareamiento? ¿Hacen ejercicio antes de dormir? ¿O sus...

13035 (Juliette)

By on Sábado, mayo 25, 2013

Pasear con Nico: Anuncio que saldré a pasear con Nico. Ella se levanta de donde esté echada, me sigue cautelosamente, algo sospecha aunque a veces mi anuncio sea silencioso. (Siempre sospecha, la muy mensa se levanta para seguirme a todas partes). Abro la puerta de la bodega, donde guardo sus correas y la cadena de castigo hace ruido. Nico se emociona, busca el juguete más cercano para mordisquearlo, corre un rato en círculos o de un lado a otro, su entusiasmo parece sincero, aunque la verdad, parecen señales de exceso de energía. No entiendo por qué, pasea todos los días, una hora, cuando era un cachorro lo sacaba a pasear una hora y media, a veces dos horas, y terminaba exhausta. Ya tiene dos años, si paseamos esas dos horas eventualmente se rinde y pide descanso. Siéntate, ordeno una o dos veces, cuando termina de correr de un lado a otro y me ve próximo a la puerta, ella hace caso...

13030 (Juliette)

By on Jueves, mayo 9, 2013

Lista de buenos deseos para este año que quizás no se cumplan porque soy un troglodita mal organizado y desidioso: Fumar menos, cuarenta minutos de gimnasio diarios, media hora de yoga y estiramientos, escribir una historia interactiva, mejor un libro de crear tu propia aventura, aplicar para una o dos becas en el sistema de creadores, escribir dos libros más, terminar uno o dos videojuegos que valgan la pena, alcanzar los 70 libros leídos este año, reducir mi consumo de coca cola, entrenar a Nico para que busque cosas a través del olor, ¿qué sería una lista así si no prometiera dejar de escribir listas así?, investigar como cuidar cactos porque Bob tiene un par de ramificaciones preocupantes, escribir al menos 250 entradas en el árbol, publicar al menos uno de los libros que he escrito, acabar al menos uno de los juegos mediocres que he empezado, comprar una consola más actual de...

13010 (Aleph)

By on Miércoles, enero 30, 2013

En la playa sabía que no podría trabajar en mi proyecto actual, así que fui insistente y todos los días me la pasé rezando el mantra: “Aquí no escribirás, aquí viniste a descansar”. Pobre imbécil. Todos los días pensé en el libro que dejé a medias, resguardado bajo el Popocatépetl y las orejas de Nico, y a cada oportunidad sacaba el teléfono para dictar líneas, o escribirlas, o anotar el nombre de algún personaje, o los inconvenientes de escribir el cuento de una forma cuando otra puede ser mucho más interesante, una exploración satisfactoria. Aquí no escribirás, me dije otra vez, pero luego en medio del bufet, con el pedazo de hamburguesa en la boca, algún vecino de mesa decía alguna brillantez y los dedos temblaron, de nuevo el celular en mano, otra nota en el diario de todas las cosas. El sosiego lo encontré todos los atardeceres, el sol cayendo a las fauces del mar, un...

13009 (Aleph)

By on Sábado, enero 26, 2013

Sabe contar historias pero ahora le preocupa el lenguaje. En las cosas menos esperadas encuentra el arranque de una historia pero se le traba en la garganta, porque piensa en imágenes, y le falta precisión que engalanará esa línea inicial. Se va el día pensando en ello, mientras camina, y se topa con los murmullos de múltiples excusas: “Engatusar con el inicio es sólo para cobardes, la valentía consiste en hablar el cuento, hablarlo fuerte, destriparlo de todo adorno, inventar los gestos inexplicables para que la gente se ría, se asuste o se sorprenda en el momento indicado”. Jamás se le ocurre abrir un libro, pero eso sí, en su cabeza se escucha muy elocuente.

Velas de lectura

By on Miércoles, diciembre 12, 2012

Ayer cumplí 31 años pero en vez de elogiar o solapar la edad adulta (u otras cosas igual de lamentables), mejor aprovecho la caminata para hablar de leer y de como aprendí a leer. Sí, la mayor parte de este post lo escribí en el teléfono mientras caminaba. He pasado mucho tiempo de mi vida leyendo. Reafirmo, cada vez que abro un libro, un cómic o un manga; que otros placeres, ocios o estudios no me atraen igual. Incluso dedicarme a un juego que no sea casual se ha convertido en una tarea difícil. Me pregunto, a menudo, ¿cómo crece o vive la gente que no lee? Mi abuela, casi analfabeta, me enseñó a leer a los cuatro años. Quizás comenzó antes. Todos los días, en el ambiente frío y gris rata de un puesto de zapatos en el mercado de la Balbuena, repasábamos letras en el periódico. Eventualmente las letras se convirtieron en palabras, oraciones, párrafos completos. Una vez que supe nació...

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