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No importa lo que haga, siempre regreso a ese lugar…

By on Miércoles, octubre 30, 2013

Esa línea viene de uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. Ya sabrán cual y si no lo saben, muy mal; ustedes y yo nunca podremos tener una conversación sincera (bromeo, como siempre, antes de que alguien alce una ceja, se la tome en serio y me insulte sin ningún empacho, y se le ocurra que cada año debe venir a insultarme, como ha pasado, de verdad me ha pasado. Gente que me desprecia tanto, por mis bromitas babosas, ha anotado el día que descubrió cuánto me desprecia en su calendario, y de vez en cuando regresa, para dejarme mierda en la puerta y yo, resignado, me pongo el traje de barrendero y limpio, qué otra, porque nunca voy a dejar de bromear). Que paréntesis tan grande para un breve regreso. Espero que estén ocupando su tiempo de ocio en algo de provecho. (Porque el tiempo de trabajo es trabajo, no hay otra forma de ocuparlo, según). Creo que estas líneas se las...

13055 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Sábado, agosto 10, 2013

Otra de sonrisas. Harold Kroninger, en “The Stand”, practica diariamente la sonrisa frente al espejo para esconder sus planeas. Kroninger preapocalíptico: gordo, lentes, geek, quejica. Cree que la caída del mundo cambiará los valores, que finalmente encontrará alguien que le quiera como es: un puñado de defectos encerrados en un cuerpo torpe y fofo. Eso no sucede, por supuesto, si algo tiene la desgracia es que no suaviza el corazón de los testigos, al contrario, los endurece o los aleja. (Otro cuerpo torpe y fofo: El de Bastian, en la Historia Interminable, y quizás haya una manera de ligar el destino de ambos personajes. Ambos se convierten en una burla, en una ironía, mientras que uno se corrompe el otro consigue, a través del viaje de un falso héroe, madurar en una inspiración para otros). Kroninger postapocalíptico, con el toque de Flagg en el hombro: lentes de...

13054 (La invención de Morel / El gran Serafín)

By on Viernes, agosto 9, 2013

De los estudios mamarrachos (aunque quizás fue de una universidad prestigiosa) que he leído: Dicen que una sonrisa crea un aura de bienestar alrededor de un individuo. Pero no puede ser cualquiera, porque otro estudio mamarracho ya confirmó que la gente percibe cuando una sonrisa es falsa, incluso de manera inconsciente, y que parte de los prejuicios que formarmos de una persona tienen mucho que ver por como sonríe (u otros gestos apenas imperceptibles). El sonriente sincero es protegido por los demás, es propenso a recibir favores y algunos, por algún capricho genético, incluso deciden proteger esa sonrisa a cualquier costa, como si de ello dependiera la esperanza de la humanidad. Ahora me pregunto de aquéllos que siempre sonríen lánguidamente, no hay falsedad pero tampoco alegría, y son objetos de numerosas desgracias. Los que sonríen con tristeza, ¿crearán una capa de tristeza...

13039 (Juliette)

By on Miércoles, junio 5, 2013

Pienso en la asiduidad que tienen los mangakas de usar la preparatoria como un escenario recurrente para sus historias. Es el punto en la memoria, quizás, donde la gente es más bella y más inteligente. Si nosotros nos sentíamos feos e inseguros, había un ejemplo a seguir en cada salón de clases, y luego, en la jerarquía, uno para toda la generación. Los amigos deseados. Sí, a veces esos ejemplos podían ser unos imbéciles, a menudo imbéciles, pero también envidiables imbéciles. El mangaka no sólo es nostálgico en sus recuerdos de preparatoria, también se ocupa de crear héroes en situaciones violentas (como High School of the Dead) o desea romper la ilusión de la juventud (Battle Royale, aunque primero fue una novela). Hay una anime, donde un personaje similar a Sherlock Holmes, se dedica a resolver casos propios de la escuela (Hyoukai), y la serie también explora la rivalidad, el...

13033 (Juliette)

By on Domingo, mayo 19, 2013

199X. Estoy en un salón de usos múltiples, junto un grupo de estudiantes de mi edad. Tenemos entre 13 y 15 años. Un personaje de PROVIDA, al frente, pone la canción de “Hotel California” en una grabadora. Todavía se usaban los cassettes. Es sábado, son las diez de la mañana, los otros chamacos hablan de irse a Chapultepec o de irse a pasear al centro saliendo de la plática. A mí no me van a dejar. El barrio donde vivimos es duro, a mi familia le daría miedo y la verdad, no tengo ganas de preocuparlos. Saliendo de ahí me pondré a jugar Super Nintendo, debo estar al 60% de Final Fantasy. El personaje de PROVIDA nos explica que “Hotel California” habla de ritos satánicos, del diablo, el Adversario está presente en cada una de sus letras. Recuerdo, mientras alzo una ceja, algunas bromas que hacen en los sitcoms que veo de madrugada con referencia a esos grupos...

13025 (Juliette)

By on Sábado, abril 20, 2013

Lista de cosas que me preocuparon al iniciar el 2013: Los kilos que bajé, y subí, y ahora debo bajar de nuevo. Ni modo. Hay que dejar la coca cola. Busco hacer ejercicio además de las caminatas con los perros y el cardio de tres o cuatro veces a la semana en el gimnasio. El ejercicio también es tiempo al día que desaparece. Organizar el tiempo para leer libros quita muchos otros placeres: La televisión, los videojuegos, el ocio en internet, las charlas con los amigos. Sin embargo, la lectura y su obligado tiempo de reflexión, son uno de los ejes principales en la vida del escritor. Escribir en el árbol para no dejarlo a la merced de las islas binarias. Ya son muchas, y son muy abandonadas, y no quiero escribir mi blog en Facebook. Trataré de escribir las anotaciones los lunes y los domingos, un par de horas, y luego programarlas al azar para que se publiquen solas. Son tantos y muchos...

13022 (Juliette)

By on Viernes, abril 12, 2013

He pensado en tatuarme un bosque en la espalda. Primero un árbol en el omóplato derecho, un árbol discreto y pequeño, pero frondoso, quizás un olmo. Después un arbusto de tomillo, tan parecido a los árboles navideños, en el omóplato izquierdo. Quizás un ciruelo chino en un costado, y en el otro costado un maple canadiense, y poco a poco, llenar mi espalda de árboles hasta formar un bosque imaginario, y quien sabe, si algún día tengo la paciencia, quizás diseñe un árbol central, uno más grande que los otros, el árbol que siempre deseé ser, porque de todas las cosas me gustaría ser un árbol. (¿No es eso un peligro? He diseñado un árbol que no existe, y ahora que existe, ¿cómo puedo ser algo que alguna vez fue soñado?). Cuando mi vida acabe, y si por alguna suerte entre el azar de las divinidades, el karma me convierte en otra cosa en mi próxima vida, ojalá fuera uno de los múltiples...

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