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13031 (Juliette)

By on Martes, mayo 28, 2013

¿Por qué grita así? ¿En eso ha evolucionado la actuación del género, en gritos? Parece que está muriendo, que le están partiendo en dos o que le flagelan contra los grises muros de un cuarto de inquisidores. Prefería cuando grababan las voces artificiales, aún cuando no estuvieran en sincronía, dignificaban la magia, una perezosa fantasía para la persona que no busca otra cosa que ver. No es que los gritos, agudos y escandalosos, me desagraden completamente, pero, en vez de enfocarme en el espíritu de la obra, me divido y pienso que está sufriendo, que alguien debe ayudarle porque en realidad es una víctima. Bueno, muchos pueden argumentar que es una víctima, por la posición y el oficio a que se dedica, y luego con esos gritos, y desconocemos que tan actuado es el abuso, un abuso que, siendo honestos, cada vez es más frecuente y violento dentro del género, y hasta preocupante por lo...

Avatar de tumblr

By on Miércoles, noviembre 28, 2012

Cada vez que entro a tumblr (igual me pasa con Twitter a determinadas horas del día, y en otro sentido), de verdad procrastino: no trabajo, no escribo, entro al río de imágenes y pierdo un poco de mi vida, imaginando que comparto o contribuyo a construir una casa binaria de mi agrado: mujeres desnudas (o vestidas pero en incitantes poses), videojuegos, pixeles, muy pocos fragmentos de libros. Tumblr es como alimentar un adolescente que hace tiempo se murió y de alguna manera, es como subirse a un barco estático que me regresa, en fragmentos rápidos, memoria poco meditada, al pasado. Ocio, tumblr es ocio y no pienso en ello como otra cosa. Aventureros los que pueden. Es cierto, la herramienta tiene otras posibilidades, jugosas y agradables: Se vale escribir, mantener una bitácora, compartir información a la manera de Google Reader, conseguir un tema y explorarlo… pero la facilidad del...

Erotizar un libro (literatura histérica), y 375 libros gratis en Open Culture

By on Miércoles, noviembre 14, 2012

El año de Proust

By on Miércoles, noviembre 7, 2012

Este año comencé uno de mis proyectos literarios más ambiciosos como lector: Leer a Marcel Proust y los siete tomos de “En busca del tiempo perdido”. Quise, de alguna manera, que mis treinta años significaran algo como lector y escritor. Leer también es escribir (es un aspecto de muchos). Escritor que no lee sólo puede burlar una vez, o dos, pero eventualmente cae presa de su propia desidia y lo castigan como a un Karamazov. Quizás con lectores dedicados evitaríamos el tufo del plagio. El pintor tiene que ver la naturaleza, un sujeto, una imagen y contemplarla, meditarla, precisarla antes de mancillar decididamente el lienzo en blanco. El escritor también tiene que ser un observador y no sólo de sus alrededores, sino de esos bloques de letras, párrafos, oraciones, estilos, maneras de hablar. Tiene que entregarse a sus lecturas, sean cuales estas sean y sobre todo, tiene que estar...

El café de hace unos años

By on Lunes, octubre 22, 2012

El domingo abrí una caja de Pandora: Los comentarios que solían existir en este blog, cuando era el de los mil nombres y antes de eso, el cibernauta. Tengo un backup en el servicio de comentarios de disqus (además de los múltiples backups en bases de datos). No sé cuántos son con exactitud. Unos quince mil, quizás. No es que mi blog fuera tan popular (un poco… sí, en aquel entonces lo era), también es que atiné con el posicionamiento y los títulos. Algunas entradas atraían visitantes curiosos que deseaban saber el significado de su nombre, nombres para duendes o unicornios (?) o que deseaban compartir el significado de un sueño que tuvieron, y usaban este espacio como un foro para buscar respuestas a cuestiones lejanas a la intención del contenido original. Sin embargo, el restante de esos comentarios son amables y me ayudaron a darle un vistazo al pasado. Ocupé el domingo, tan absurdo...

Vicisitudes de un cuento en vivo y la peste del libro impreso.

By on Jueves, marzo 31, 2011

Tuve un cuento en la cabeza desde hace unos días y este cuento se me presentaba en forma de líneas. Obviamente pensé en twitter y después de un momento de preparación, de respiración y estiramientos, de tener el cuento en la cabeza y darle vueltas a los distintos momentos, lo escribí como un evento en vivo. El resultado lo pueden leer en “Cuento de los claveles blancos.” Hay algunas diferencias con el cuento en vivo, algunas líneas que agregué, que corregí o que no terminé de recoger. Un cuento como estos es un proceso vivo, cuyo final es complicado de definir. Es un cuento que está tallándose constantemente. En los próximos días, meses, regresaré a él para releerlo y agregar líneas, quitar palabras, fijarme en las comas y los acentos. Escribir también es un proceso artesanal. ¿Será que en vez de cuento son líneas personales, íntimas, un viaje por la consciencia? Nah, no...

Hombre que recuerda su nombre, hombre muerto que nunca existió.

By on Viernes, marzo 18, 2011

Hablando de nombres –supongo que todavía tengo el tema de la columna de guardagujas en la cabeza–, decidí hace tiempo asumir la responsabilidad del mío. Es decir, dejar atrás el sobrenombre de arboltsef y sus variantes, para depender de mi nombre legal en lo que concierne a estas cuestiones del escritor, de la red, de lo que dice uno y que permanecerá con vida en la nube hasta que los servidores se hagan polvo y el internet deje de existir como esa telaraña cibernética cernida sobre nuestras cabezas. No digo el nombre verdadero, porque… bueno, el nombre verdadero es otra cosa. ¿Existe un nombre de verdad para cada uno de nosotros o nuestro nombre cambia dependiendo de la circunstancia en la que nos encontremos? Cuando facebook me pidió el nombre corto para mi perfil, recordé el arboltsef, suspiré y mejor usé agustin.fest. Después de todo, el árbol ya es un pasado y es...

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