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13019 (Historia de O)

By on Miércoles, marzo 27, 2013

Anoche se la mamaron en un jacuzzi, lo sé, porque lo vi por la rendija. Parecía amar a la chica porque ambos se reían cuando él sacaba el glande del agua, como si fuera el ojo de un submarino, un ojo común en las caricaturas de la Segunda Guerra cuando nos fascinaban las maquinarias de guerra. Ella estaba sobre él, con los senos hundidos en el agua cálida, podía ver el humo que salía de la superficie, luego tomaba aire, hacía un gesto arrugando el rostro, y hundía la cara en el agua. Ah, sí, era un momento agradable, él crispaba las manos y perdía el peso en el cuerpo, flotaba hacia ella, para que su miembro entrara más en una garganta que continuamente perdía el aire, y luego ella salía triunfalmente del agua, miraba la consecuencia de sus actos brevemente, otra vez tomaba aire y se volvía a hundir. El agua azul era una línea entre el placer y el aire. ¿Cómo se sentirá un miembro aprisionado dentro de una garganta, dentro del agua? Sólo podía adivinarlo por el arco de su ancha espalda. El experimento siguió su curso unos minutos más, hasta que él se cansó y se sentó en el borde de la tina. La mujer se amarró el cabello de nuevo, y luego de rodillas, la mitad de la mujer convertida en un espejismo, regresaron a una mamada tradicional. Ah, esa sí sé como se siente, es una aguda hambre por mantener la boca ocupada, y de mirar los ojos de un hombre rendido, quizás hasta vencido. No, a un hombre vencido jamás se la chupan. El hombre asistió a la mujer con algunos dedos de su mano, él movía rápidamente el brazo mientras ella chupaba con paciencia, diligencia. A media luz, no puedo decir cuando terminaron, hasta que ella se separó y abandonó el líquido derramándolo por su boca, gotas blancas flotando sobre el agua azul, ojalá mañana se les ocurra otra...

El árbol en el 2011. (El año de Nico).

By on Sábado, diciembre 31, 2011

El árbol 2:17, en números, durante el 2011: * 149 entradas. * 93,737 palabras. * Un promedio de 629 palabras por entrada. Cinco de las palabras más utilizadas. * uno (230 veces). * todo (227 veces). * libro (177 veces). * vida (170 veces). * años (152 veces). Algunos datos. * Escribí menos entradas que en años anteriores (es el año con menos entradas) pero escribí casi el mismo número de palabras que el año pasado. Es decir… escribí textos con más carnita. Por supuesto, que la carne le sepa a pollo, a pavo, a cerdo o a soya, ya lo decidirá usted. * Nico, mi basset hound, me obliga a caminar dos o tres veces al día. Tiene demasiada energía. Ha matado una cantidad terrible de plantas al desenterrarlas del jardín. Con todo… me alegra muchísimo las tardes. Si tiene deseos de bajar de peso o mantenerse sano para contrarrestar una vida sedentaria, cómprese un perro. Si se lo compra, hágase el firme compromiso de caminar junto a él todos los días. Recuérdelo: El perro es un compañero espiritual, un compañero de vida. * Dejé de fumar DOS VECES este año. Se me está haciendo costumbre. * Según goodreads, leí 81 libros este año. * No recuerdo cuando empecé a medir las caminatas por Endomondo. A la fecha llevo 47 caminatas, una distancia de 156.1 km, 0.004 vueltas al mundo, 0 viajes a la luna, una velocidad promedio de 3.9 km/h, un tiempo promedio de 15 minutos por kilómetro, 13813 calorías y 25 hamburguesas quemadas. El siguiente año las estadísticas estarán más sabrosas. * Escribí y terminé: “Ernesto Medel contra las vampiras de Polanco”. * Me cambié a una casa más grande. Ahora cuando me asomo por la ventana, el Popo ocupa todo el escenario. Si algún día explota estaré en primera fila para verlo y probablemente tenga tiempo suficiente para huir. * Terminé el año con un diseño bien mamón. Ya saben: “con casa bonita, póngase a escribir con más ganas.” A ver si es cierto. * Empecé a reescribir el Cien Vidas. * Quién sabe cuantos proyectos tengo para el siguiente año, espero que sean muchos, muy divertidos, lindos, etcétera. Básicamente esto es un copy paste del año anterior. * Este año le metí bien y sabroso a mi twitter, a mi goodreads y a mi tumblr. La adicción de las redes sociales a todo lo que...

cuando jugaba de niño

By on Sábado, diciembre 3, 2011

Recuerdo, apenas, que una niña se montó sobre mi rostro. Creo que jugábamos a asfixiarnos, o a someternos. No lo sé con precisión. Empezamos riéndonos. La niña se sentó sobre mi cara. Apretó y movió su pelvis. El mundo se filtraba a través de su falda delgada. El mundo era cálido, y preocupante. ¿Estaba tratando de ahogarme? Movía los brazos pero no podía quitarla de encima. Traté de decirle algo pero el mundo estaba detenido y diluido en el espacio de su falda. Perdí las fuerzas y ella se quitó bruscamente. Me observaba con ojos grandes, avergonzados. No sé que pasó después. Hoy miraba a través de una ventana y se me ocurrió qué mi recuerdo fue el primer detalle sexual de otra persona.

desvanecer.

By on Sábado, diciembre 3, 2011

Escribo acerca de un personaje que tiene una condición cardiaca. Las cajetillas de cigarros advierten los problemas cardiacos que puede traer la vida del fumador. Dejé de fumar otra vez. Llevo dos días. Mañana será el tercero. El tercer día para el que está dejando de fumar es muy importante, porque es el día en que la nicotina abandona su cuerpo y después, todo queda en la cabeza. Miré un episodio de “Quantum Leap” donde un luchador tiene problemas del corazón. ¿No es lo mismo que pasa en “The Wrestler”? Escribo acerca de un personaje con un corazón enfermo y no sólo me intereso por las guías que pueda dejar la ficción, también leo detalles de lo que sucede con las venas, con la sangre, con el oxígeno, con los límites que pueden y desean empujar para que nadie decida sus vidas. Ni siquiera el corazón herido. Lavaba platos y luego recordé un episodio infantil. Jugaba en casa. Me atraparon, me hicieron cosquillas y no podía parar de reír. Me reía, me reía hasta que todo se volvió blanco y las cosas se multiplicaban. Debía ser culpa de las lágrimas. Seguía riéndome. Mi risa se escuchaba como el eco de un espíritu que me está observando. Mi risa se convirtió en algo ajeno. No podía jalar aire. Es la única vez que he reído tanto. Me mareé y me dejé ir. Me abandoné a una exigencia desconocida, intrusa y necesaria del cuerpo. Mi tía me dijo que me desvanecí por cuestión de segundos. Le sonreí. Pensaba que jamás reiría como aquel día y es la verdad. Jamás he reído hasta desvanecer. Entonces pensé en el personaje con su enfermedad cardiaca. El personaje insiste en un deseo: terminar su vida en una explosión, digamos, “espiritual”. La secuencia obvia implica un orgasmo pero luego se me ocurrió la risa. Enjaboné un plato, un vaso, dos tenedores, me miré distorsionado en una cuchara y acerqué la cara. Como si pudiera platicar con él, le dije que podía matarlo de risa. Él me respondió tranquilo, encendiendo el cigarrillo que yo no puedo, que no estaría mal… siempre y cuando la muerte fuera su destino. ¿De quién no lo es?, le pregunté, ¿de quién no lo...

Blues del basset hound.

By on Miércoles, febrero 2, 2011

Esta mañana, en algún momento de mucho silencio y quietud, me asomé por la ventana que uso para espiar al basset cuando sale al “cuarto de lavado”. Nico yacía acostada sobre las zanahorias de mi mujer, arrancándole el tallo y las hojas con los dientes. Pensé salir corriendo a gritarle no, cuando descubrí qué tomarle una fotografía sería más gracioso. Lo hice. Luego salí corriendo a gritarle que se bajara de ahí. Mi mujer le llamó Nikki el día de hoy. Supongo que Nikki no habría estado tan mal. Nikki es diario en japonés. Hoy intentó morder su primer cable. Uno de esos grandes, que seguramente le habrían metido un buen susto de haberlo logrado. En esa ocasión, le jalé la piel del cuello y le dije un no, bien fuerte. Eso parece que solucionó la cuestión del cable… al menos por el día de hoy. Ha descubierto que la cama sobre la que duerme (no puedo decirle su cama, porque mi mujer rápidamente levanta la voz y me dice: No es suya, es del Killer) está compuesta de una colchoneta y de una base. Ha logrado meterse bajo la colchoneta y está explorando con sus dientes la base, buscando, supongo… hacer el agujero definitivo que la lleve a China. Anoche intentamos que durmiera sola una vez más. Lloró como todo un campeón. Mi mujer me mandó un mensaje de texto diciéndome: “Ve a verla”. No lo hice, mejor fui a verla a ella y tuvimos una larga discusión de que no debía hacerle caso o sería peor el remedio que la enfermedad. Entonces el vecino golpeó sus paredes y como aquí son de papel, bueno, ¿qué decir? Entendí el mensaje. Suspiré largo y tendido, bajé por ella y por la cama donde duerme. La dejé conmigo en mi oficina Unas horas después la metí a la habitación. Durmió profundamente. Releí en ese breve instante, que el basset hound es un perro de otros perros y qué no podía separarse ni un poco de la jauría o empezaría a chillar, buscando a su madre, sus hermanos, su familia. Mucha gente en uno de esos foros que hablan de mascotas, y tienen de avatares fotos de sus mascotas, y llenan el internet con fotos de sus mascotas (hey…), terminaban por aceptar al perro en la misma habitación donde duermen. Algunos, incluso, lo suben a la cama. Eso ya es inaceptable. Mientras Nico dormía profundamente esa noche, yo la vigilaba mientras jugaba en el iPhone. En cualquier momento se tendría que levantarse para cagar y orinar. No podía permitirlo en la habitación, no con la alfombra. En algún momento me venció el sueño. Soñé que Nico se levantaba de la cama donde duerme, y que el Killer bajaba con ella, y que ambos, perros, orinaban y cagaban en la habitación, y lo único que podía pensar es que me había quedado dormido, y que ya había valido madre. Hace unas horas, Killer y Nico compartieron la cama y durmieron juntos, separados por varios centímetros. Creo que eso es un progreso en su relación. ¿Qué se yo de perros? Killer, generalmente la evita, camina con las patas tensas cuando ella se le acerca, la rodea, se sube a los sillones para evitarla, aprovechando que la perra esta pequeña y no sabe aún que le será una de las cosas más sencillas del mundo. Killer, después de haber compartido cama, se bajó, la rodeó, levantó la pata y la marcó. Se llevan maravilloso. Esta tarde he pensado que lo único que escribiré durante varias semanas, es acerca de la vida y obra de la niñez de Nico. En este momento duerme sobre la base que hacía unos instantes quiso asesinar. No sabe que es un motor literario, lo ignora, no le importa. Lo mismo que no le importa al Killer, al cacto, a mi mujer, a mi familia o a mis amigos. Mientras Nico duerme, pienso en lo que hizo, lo que ha hecho y cómo puedo utilizarlo. En qué momento me servirá para una historia, o una anécdota, o un “blues” como este. Ya levantó la cara y me mira con tristeza, una oreja se alza en aparente interés. Anoche, Nico me despertó con un suave llorido. La tomé en brazos y bajamos a la zona del cagadero. “Haz popó”, le dije y ella, al parecer, me obedeció. Eso o su vejiga débil coincidió justo en el momento indicado. Eso fue a las ocho de la mañana. No recuerdo por qué cuestión le di un zape en la madrugada. Lloró fuerte. Algo habrá querido morder. Luego me reprendí, sabiendo que no puedes usar la mano con la que la felicitas por algo bien hecho, para castigarla. Un cachorro, un perro, no puede amar y temer a la misma mano o toda su vida vivirá en ansiedad. Es una perra en un sentido estrictamente animal, ¿saben a lo que me...

Caminatas lluviosas.

By on Domingo, septiembre 19, 2010

El perro duerme allá lejos. No hemos salido a caminar porque las lluvias poblanas han sido sorpresivas e intensas. Alguna vez me cayó una de sorpresa y terminé con el suéter empapado, frío, y diez kilos más pesado. Eso que me gusta caminar bajo la lluvia, pero la lluvia poblana es de gotas enormes y heladas. En cambio, la lluvia de Villahermosa es una brizna calurosa. Es muy fácil caer en el engaño de que no te llueve y caminar a donde te lleve la nariz, los pasos, el humo del cigarro. Claro, también me ha tocado su lluvia intensa, pero es igualmente soportable. La lluvia de la Ciudad de México es una sorpresa. “Deben ser los químicos”, diría algún gracioso y probablemente tiene razón. Recuerdo que por ahí de los años noventas, hubo una temporada donde la televisión indicaba que no debíamos salir a caminar bajo la lluvia por ninguna circunstancia, ya que esta lluvia era ácida. Mi abuela estaba angustiada y buscaba preocupada algún artefacto mágico que nos resguardara de esa lluvia en especial, porque había leído que ningún tipo de impermeable tenía una efectividad total (como los condones abuelita, como los condones). Yo pensaba ácido y me imaginaba que las gotas de agua caerían sobre mi piel, y la derretirían, como el tipo malo de Robocop al que le cae el ácido. Todavía me persigue esa imagen. Sí, vi la película unos años después y me causó gracia, pero aún así, conservo el miedo que me provocó de niño. Ah… qué caray. Hoy es domingo. Hoy leo que todo mundo habla del temblor del 85 y yo hablo de lluvias, recuerdos, esas cosas. Era muy niño cuando nos tembló en la Ciudad. En todos los estados que he visitado, me he encontrado gente (taxistas, meseros, dueños de cafés, intendentes) que huyeron de la ciudad por cumpla del temblor. La verdad es que no lo recuerdo. Tenía apenas tres años (y fracción) cuando sucedió. Tal vez ese fue mi primer recuerdo verdadero. Mis piernas desnudas bajando a toda velocidad las escaleras de aquel edificio de departamentos en la Balbuena. Mi tía Raquel adelante de mí. Yo andaba en calzones. Entre las lluvias y los temblores, sólo se me ocurre que fui un exhibicionista desde muy...

Eso me hace feliz.

By on Martes, septiembre 14, 2010

El viaje se alargó. No me sorprende. Cuando uno desea algo complicado como un MALDITO IPAD y tienes que correr de un lado a otro para pedirlo, esas cosas pasan. Primero pensé en pedírselo a la Tienda Telmex para pagarlo en eternas y cómodas mensualidades. Eso no pasó, simplemente porque su servicio es un poco nefasto. Primero me dijeron que ya no sabían si lo tenían disponible (después de haberme dicho que sí y pedirlo) y después me dijeron que no sabían si el servicio de paquetería lo entregaría después de lo acordado (24-48 horas, y lo pedí el jueves pasado). Hoy, como una broma cósmica, llegó un chavo con la caja del aparato y tuve que decirle-: Lo siento monín, la orden la cancelé… ayer -Total que la solución vendrá el día de mañana. Por supuesto, no sólo me quedé por mi pequeño capricho, mi tableta mamona, mi herramienta de trabajo y mi coso de pruebas, también he estado aprendiendo más del negocio para ganar más dinero. De regreso al mundo capitalista, de regreso al mundo lujoso y al pago de las responsabilidades, al mundo real. Se siente bien. No soy el escritor que se muere de hambre y nunca he pensado en ganar millones de dólares con el oficio, ni ser el pilar de una generación o dictar un canon. Escribo porque escribo. Eso me hace...

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