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Erotizar un libro (literatura histérica), y 375 libros gratis en Open Culture

By on Miércoles, noviembre 14, 2012

Aburrimiento de un día soleado.

By on Martes, abril 5, 2011

El aburrimiento también es una historia, son los recuerdos y apuesto que vienen acompañado de días soleados y calurosos. Viene a mi memoria la imagen de unos amantes flojos y desnudos, que se derriten encima de las sábanas y ni siquiera tienen fuerzas para huir del sol, de los rayos de luz que los están evaporando. Se tocan el sexo sin ganas y se besan sin encontrar sabor. Miran los minúsculos pelos que salen de su piel a fuerza de mirar algo, de enfocar la vista en lo que la luz desea mostrarles y es que la luz lo está mostrando todo. En un día aburrido, un recuerdo del tedio, es imposible apagar la luz del sol. Sí, todas mis memorias de los días aburridos son días de sol y de mucho calor. Será que el frío es cruel con el cuerpo y con la mente. El frío no se recuerda porque en el frío nos movemos para evitarlo. En el frío, los amantes flojos se convierten en una maquinaria pesada y...

Dolor no te faltará.

By on Domingo, marzo 20, 2011

Ayer, un Titán de brazos fuertes, piernas indestructibles y ancha espalda, cargó dos garrafones de agua con todas sus fuerzas durante unos cuantos metros. Hoy, está tomando paracetamol porque el dolor de espalda es tan intenso que apenas puede moverse. Se ríe de su circunstancia. Siente que está encorvando la espalda como si fuera un viejo cada que camina, que baja escaleras o que toma asiento frente a la computadora. “Dolor no te faltará”, es lo único que piensa, como el consejo de un padre a un hijo, de un abuelo a los nietos. El dolor es un cuento, es un momento breve, es una leyenda que se cuentan los viejos y luego creces y te duele. La espalda le duele al titán que no es titán, simplemente es un tipo cualquiera que tiene ansias de un cigarrillo y qué se ríe porque camina como viejito, y no quiere saber más. Fue gracioso, e incómodo, hacer todas la tarea del domingo,...

El pinche muñeco de la gorra naranja.

By on Miércoles, noviembre 3, 2010

El perro tiene más juguetes que yo, tiene más opciones para dormir y además, se puede larme las gónadas. Puede estar horas ahí, slurp slurp. El perro se construye escenarios, y quien sabe qué piensa, o a qué juega. –No seas mamón, si los perros no piensan –dicen los artículos científicos. Las señoras rápidamente refutan–. Pero es qué a veces parece que el perro sabe cuando estoy triste o cuando me tiene que acompañar a la manicura –Ambos grupos se discuten y se argumentan, bien argumentados como no. Es esencial saber si los perros piensan. Es necesario. El mundo se irá a la mierda si no tenemos una respuesta definitiva. Mientras tanto, el perro se lame las gónadas, slurp slurp, se esconde mejor bajo su gorro naranja, se arma una cabina privada. El perro cierra los ojos, su changuito encima de él protege sus sueños. El perro sueña con las perritas en celo. Mueve...

El cielo.

By on Lunes, septiembre 20, 2010

Mamá, no quiero trabajar. ¿Puedo tirarme al pasto y ver el cielo? Qué horrible se escucha eso. No sólo por el descaro, sino porque es cursi y parece escrito por un idiota. Tal vez es algo que diría un niño, y bueno, a los niños les perdono todo. La situación es envidiable. Recordé cuando me tiraba en las islas de Ciudad Universitaria a leer. Bien universitario yo, bien lector y literato, prendiendo un cigarrillo a la sombra de un árbol para perseguir el ritual de las líneas. Eventualmente despejaba la lectura y me dedicaba a mirar a las universitarias. Algunas feas, algunas lindas. Las arquitectas y las legales, eran especialmente agradables en épocas de calor. También leí en las áreas comunes de la facultad de Psicología, lejos de las islas. Fue agradable. Durante las lluvias me escondía en alguna biblioteca de FFyL con una coca cola de 600 ml y escuchaba a los universitarios, mis...

Lotería.

By on Sábado, junio 12, 2010

> ### No quisiera ser muy complicado. La verdad, ganarse la lotería es cuando miras fijamente a una mujer con ojitos de borrego muerto y esta, finalmente, accede a chupártela.

Mama que mama.

By on Viernes, junio 11, 2010

Las últimas voluntades, son puerta abierta para el cliché… son como nuestras últimas palabras. Queremos que el mundo recuerde lo mejor de nosotros al final. Por eso, en vez de contarles que mi última voluntad es la paz mundial o el amor perpetuo, prefiero contar esta historia que supongo es verídica, porque la escuché en una de tantas visitas a la sala de espera, donde actores y modelos se la pasaban comunicándose los últimos chismes. Uno de estos chismes, tenía varios años de antigüedad. Una chica, cuando tenía sus dieciocho años, se casó con un hombre cuando este tenía los cincuenta. Supongamos que se llamaban: Viridiana y Oscar. El señor siempre tuvo mucho dinero, y Viridiana mucha belleza. Las razones del matrimonio eran más que obvias. La edad, y los diferentes contextos, hicieron lo suyos. A la primera oportunidad, Viridiana se largó con alguien mucho más joven y Oscar,...

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