Google PlusFacebookTwitter

13019 (Historia de O)

By on Miércoles, marzo 27, 2013

Anoche se la mamaron en un jacuzzi, lo sé, porque lo vi por la rendija. Parecía amar a la chica porque ambos se reían cuando él sacaba el glande del agua, como si fuera el ojo de un submarino, un ojo común en las caricaturas de la Segunda Guerra cuando nos fascinaban las maquinarias de guerra. Ella estaba sobre él, con los senos hundidos en el agua cálida, podía ver el humo que salía de la superficie, luego tomaba aire, hacía un gesto arrugando el rostro, y hundía la cara en el agua. Ah, sí, era un momento agradable, él crispaba las manos y perdía el peso en el cuerpo, flotaba hacia ella, para que su miembro entrara más en una garganta que continuamente perdía el aire, y luego ella salía triunfalmente del agua, miraba la consecuencia de sus actos brevemente, otra vez tomaba aire y se volvía a hundir. El agua azul era una línea entre el placer y el aire. ¿Cómo se sentirá un miembro...

Algo de piedad, y de amor

By on Viernes, septiembre 14, 2012

Las puertas altas, altísimas, para que entre el alto, el altísimo. Puertas gruesas de madera, pesadas, que resguardan viejos secretos y frescos jodidos por el tiempo. ¿No te pasa? ¿No has escuchado los ecos de las confesiones de antaño? ¿Murmullos que rebotan de pared en pared, de piedra en piedra? Se esconden por las grietas de la madera, oxidan el hierro, descarapelan las ropas de los santos. Puertas oscuras, invitan a las sombras, no permiten salir los discursos piadosos, compasivos y del tamaño perfecto para una procesión de crucifijos. Esta es la presentación común de la iglesia: «Pasa, pero no olvides lo pequeño que eres. Recoja esperanza tan grande como pueda todo el que se atreva a entrar aquí». Tomé varias veces esta fotografía, como acostumbro, con los ajustes aleatorios de Hipstamatic. (El azar también es mi dios). La versión de sombras, en blanco y negro, me gusto más....

loto para lotófagos.

By on Viernes, enero 6, 2012

Empiezo el año pensando en los hombres que al comer unas flores, olvidaban su pasado, su familia y su vida. No se les podía simplemente rescatar de eso porque lloraban desconsolados, pensando en la droga amorosa que dejaban atrás. Las flores eran botanas epifánicas que los despojaban de cualquier otro propósito o deseo. Me imagino a los lotófagos con la boca llena, los pétalos del loto sobresaliendo de sus labios como si fueran botanas que comen descuidadamente. Los nutrientes de las flores se adueñan de sus venas, atrapan su sistema nervioso y los controla un deseo perpetuo de dormir, o de reír. (Estoy un poco dormido. Escribir el primer texto del año sería más fácil si tuviera uno de los dulces lotos entre los dientes. O tal vez algo de beber. Un whiskyto al menos. Prometo que este año beberé más, tal vez logre convertirme en alcohólico. Sería el siguiente paso ya que abandoné el...

Año número nueve.

By on Viernes, agosto 26, 2011

Después de numerosas ediciones cambió la fecha de cumpleaños. Sin embargo, se tomó la decisión de que el Árbol de los Mil Nombres cumple años el 18 de Agosto. Así que es hora de un post lleno de números. En el caso de los aniversarios se manejarán los totales de todo el árbol. Total de palabras en todas las entradas: 1,303,667. Total de entradas: 1972. Promedio de palabras por entrada: 661 Las cinco palabras más utilizadas. Todo (3142 veces). Uno (2476). Bien (2210). Vida (2066). Dos (2062). Datos de interés. Este año he cambiado el diseño del blog como dos o tres veces según el default que viene con wordpress. Me he fijado menos en el diseño pero me he fijado mucho más en lo que escribo. (Por cierto, tuve que editar esta línea… oh mi dios la ironía.) A inicio de año cuidé mucho que los textos fueran abundantes y redondos. He dado más tiempo para pensar la idea pero he buscado...

Nico y la promesa de un sueño infinito.

By on Martes, julio 5, 2011

Anoche soñé con una película de terror. Tal vez fue culpa de Wired Magazine y su artículo muy simplón de los asesinos que son incapaces de morir. Ya no recuerdo el sueño, pero recuerdo la sensación que tuve al despertar: como si me hubieran metido un cuchillo por el estómago después de un temor agudo, un terror intenso, que me tenía al borde del asiento toda la historia, porque en el sueño lo miraba como una película y al mismo tiempo actuaba. Era testigo de mi propia persecución y muerte, de mi desarrollo inevitable y superficial que me conducía a la muerte a manos de una entidad sobrenatural, o de un asesino a serie, o del hijo deforme que nadie quería y le pusieron una máscara, le dieron un machete y le dijeron, ocúpate en algo mi niño, ocúpate del pendejo ese que nos está mirando. Fui testigo de mi propia muerte como el tipo de “La jetée” o Bruce Willis en Twelve...

Recuerdo de un regreso.

By on Lunes, abril 18, 2011

Regresé, todavía no entiendo de dónde, pero regresé. Ahora estoy aquí, en la oficina, mirando a través de la ventana y escuchando música que me invita a ponerle palabras a lo que no entiendo. Más tarde leeré, o más tarde continuaré escribiendo la novela en turno. Más tarde haré una edición, más tarde me serviré un café calientito para invitarme a la lectura, más tarde saldré a caminar para que el cerebro haga lo suyo y pueda pensar. Escribir también es eso: Hablar de lo que no entiendes, de lo que te preguntas, y luego la búsqueda de la respuesta a través del discurso. La palabra también es una artesanía. Podría escribir de tantas otras cosas, pero prefiero hablar de lo que no sé, o de lo que no entiendo. Sí, tal vez eso prefiero. Hace unos meses leí una nota que explicaba una teoría hecha por unos físicos–. Somos una proyección holográfica que surge del otro lado del universo...

Vida exponencialmente temprana gracias a los llantos de un cachorro.

By on Miércoles, febrero 9, 2011

Sol disfruta que estos días me he levantado más temprano. Para ella, un hombre productivo es el que se levanta tan pronto el sol entra por la ventana. No cree en la habilidad de la noche para despertar una producción o la creatividad. Lo cierto es que estos últimos días de cachorro son muy similares a mis días en la secundaria o en la preparatoria. Esos días lejanos donde ocupaba las tardes para dormir la siesta y luego me despertaba a tontear, en lo que decidía hacer las tareas. Nico me ha mantenido en esos horarios, donde a las nueve abro los ojos, me bajo al sillón y trato de convencerle de dormir un poco más. Solo pasan media hora o cuarenta minutos, antes de que se acerque a lamerme la barba y yo hacer caras de espanto. De asco no. Antes me parecía asqueroso. Ya que tienes un perro te es más fácil aceptar esa intrusión de la lengua canina. Hay límites, sí. Jamás permitiría que un...

1 123456713