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13062 (Cajón de cuentos)

By on Lunes, agosto 26, 2013

Un gato habla, el salvaje licántropo sonríe, la niña cuenta una historia de fantasmas con suma frialdad. Los cuentos de Saki resuenan en breves imágenes, ecos de frases justas. La otra vez, en Twitter, por una cosa absurda como el día del gato, compartí dos cuentos y un poema (apenas) de gatos. Uno de Murakami (“El pueblo de los gatos”, fragmento de 1Q84), uno de Saki (“Tobermory”) y el otro de T.S. Eliot (“The Love Song of J. Alfred Prufrock”). Hubo una reacción favorable por el de Murakami, y cómo no, es el autor más leído, pobres de Saki y T.S. Eliot. Hay gente que no puede escapar de su realidad transformada paulatinamente en fantasía, el lector fácilmente duda de la realidad después de leerlo. Eso lo comprendo. Aunque, en verdad, si me preguntan de Murakami, lo que recuerdo es a Tengo viniéndose impulsivamente en la boca de su amante, una mujer...

13046 (Juliette / Rollin’)

By on Domingo, junio 30, 2013

Fragmento del diario de Boris Santiel: “Necesito un periodo de euforia. Escucho Rollin’ y me acuerdo de S. Tengo 19 años, estoy en el espacio bajo la escalera y miro como todos bailan, sobre todo S. Pienso que me gustaría ser otro, no el penoso que invitan a la fiesta para mirar como se emborrachan, sino el invitador, o al menos el que propone dónde es la peda. Si fuera así, podría salir de las sombras y tomar a S de la cintura, y que mueva esas nalgas junto a mí, me las restriegue, me saque a fuerza de caricias forzosas el deseo que tanto contengo. Alguien me ofrece un cigarrillo. Me rechazo a mí mismo (Gracias, no fumo) y acepto por primera vez. Me lo prenden, tomo la primera bocanada, toso, se ríe el ofrecedor, lo miro. Es un chavo de otro grupo, con un vodka en la mano se pone a platicar conmigo de viejas y de como fumar correctamente. Me río con él, me río cuando se...

La épica lúbrica de 8 bits

By on Jueves, junio 27, 2013

Un día, no sé cómo, no sé después de qué, me sentaré a escribir una larga historia que deba ser jugada para ser leída. Sí, algún día, cuando me canse de los libros, de los cuentos y de las anotaciones en este diario. Cuando me rinda del placer de leer un libro y empezar por la portada y cuando abandone el ejercicio, apenas dinámico, de escribir en una estructura lineal, y de tomar notas según las fechas en las que ocurren las cosas y cuando nació la gente inexistente. Cuando me harte de obedecer por instinto al eterno inicio, medio y desarrollo. Abandonaré los fetiches de la estructura, además de los diablos conocidos (explorados, ignorados, desdeñados y bien amados) de las antiestructuras, y me pondré bajo el sol para que se me descongele el coco. Mientras tanto pienso en ese mundo nebuloso, ajeno, poco existente. Pienso en los pixeles, en los héroes, en los sistemas de batalla y los...

13042 (Juliette)

By on Domingo, junio 9, 2013

Tres sueños Después de leer a Juliette y sus acrobacias eróticas, no me sorprende el sueño en lo absoluto. Soñé con R. Recuerdo que el sueño era otra cosa pero cambió, repentinamente, cuando entré al pasillo de una de mis viejas cocinas. R usaba un vestido veraniego, era azul y corto, más arriba de los muslos y lavaba platos con su característica sonrisa. Cosa rara. No había imaginado como R lavaba los platos (o si los lavaba, siquiera) hasta ese momento. Pasé atrás de ella, mi mano sutilmente levantó su falda, apenas un roce. Me atreví a más: Sopesé la redondez de sus nalgas abundantes, su piel morena y porosa, ella sonrío encantada. Hicimos otra cosa, dónde había un tercero en su boca mientras yo ocupaba, pues, el afecto de mis caricias. El tercero es un hombre sin rostro, uno de los de Magritte, y como no usaba el traje, podía ver que tenía un cuerpo magnífico. Pensaba, mientras me...

13031 (Juliette)

By on Martes, mayo 28, 2013

¿Por qué grita así? ¿En eso ha evolucionado la actuación del género, en gritos? Parece que está muriendo, que le están partiendo en dos o que le flagelan contra los grises muros de un cuarto de inquisidores. Prefería cuando grababan las voces artificiales, aún cuando no estuvieran en sincronía, dignificaban la magia, una perezosa fantasía para la persona que no busca otra cosa que ver. No es que los gritos, agudos y escandalosos, me desagraden completamente, pero, en vez de enfocarme en el espíritu de la obra, me divido y pienso que está sufriendo, que alguien debe ayudarle porque en realidad es una víctima. Bueno, muchos pueden argumentar que es una víctima, por la posición y el oficio a que se dedica, y luego con esos gritos, y desconocemos que tan actuado es el abuso, un abuso que, siendo honestos, cada vez es más frecuente y violento dentro del género, y hasta preocupante por lo...

13023 (Juliette)

By on Martes, abril 16, 2013

Sueño de Bob, el cacto: “¿Todavía no te acostumbras? Si no duelen tanto, piensa que son un cepillo, son un cepillo para limpiarte las entrañas, aprieta los dientes con fuerza, cierra los ojos, llora si quieres pero piensa que son un cepillo. Me la debes. Además, estoy es un sueño, ¿no te has dado cuenta? Sé que lo es porque te siento multiplicada, miro estelas de tu cuerpo presente y futuro confundiendo tus espasmos presentes. Ni siquiera haces ruido, en mis sueños no hay ruido sólo sensaciones, un aura continúa que se distribuye por el paisaje y modifica los colores, los dioses ocultos nos miran de nuevo, como aquélla vez, cuando apostaban por la dirección de nuestras almas, cuando jalaban nuestros hilos de marionetas y ambos éramos humanos. Esto es un sueño, pienso, y debería controlarlo, y precisamente por eso me es imposible controlarlo, entonces sólo me queda hablarte, esto...

13019 (Historia de O)

By on Miércoles, marzo 27, 2013

Anoche se la mamaron en un jacuzzi, lo sé, porque lo vi por la rendija. Parecía amar a la chica porque ambos se reían cuando él sacaba el glande del agua, como si fuera el ojo de un submarino, un ojo común en las caricaturas de la Segunda Guerra cuando nos fascinaban las maquinarias de guerra. Ella estaba sobre él, con los senos hundidos en el agua cálida, podía ver el humo que salía de la superficie, luego tomaba aire, hacía un gesto arrugando el rostro, y hundía la cara en el agua. Ah, sí, era un momento agradable, él crispaba las manos y perdía el peso en el cuerpo, flotaba hacia ella, para que su miembro entrara más en una garganta que continuamente perdía el aire, y luego ella salía triunfalmente del agua, miraba la consecuencia de sus actos brevemente, otra vez tomaba aire y se volvía a hundir. El agua azul era una línea entre el placer y el aire. ¿Cómo se sentirá un miembro...

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