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Fiesta de un ratón.

By on Sábado, mayo 12, 2012

No le digan a mi esposa pero que rico son los días de su ausencia. Al menos empiezan bien. Nadie interrumpe el sueño matutino de un vividor de madrugada. Los perros duermen igual o más que yo cuando no perciben gente haciendo alharaca en la casa. Abrazo a los peludos para entregarnos al sueño de los cínicos, de los desvergonzados, de los inútiles y de los malos ejemplos. Paseamos juntos, sí, en el mundo onírico, en jardines vastos, en praderas fértiles y campos asoleados que no queman, e incomodan, por la brisa abundante de los céfiros. Despierto, saco algunos pelos de mi boca y resoplo tristón como resoplan los bassets, gruño malhumorado como los french minitoys. Cuando saco a caminar a los perros, veo las piernitas tiernas de las estudiantes sin luego sentirme culpable o disculparme inmediatamente por andar de mirón. Ya me conocen, tal vez demasiada gente, pero quien sabe por qué...

Fotografías de unos días.

By on Miércoles, marzo 16, 2011

Nico, la basset hound, me sigue a todas partes. Debe haber alguna razón científica que explique porque ella me acompaña de una habitación a otra. Eventualmente se cansa y se mueve a otra habitación. Después de unos minutos me angustio. Los libros, las páginas, la información que me dieron es que estos perros, cuando están solos, están maquinando toda clase de planes para hacer un desastre. Estos perros jamás olvidan las travesuras que planean. Estos perros pretenden que son idiotas para engañarte. No puedo más con la duda y me asomo a la habitación, la descubro mordiendo uno de sus juguetes o tirada de panza para que la caliente el sol. Suspiro, no solamente de alivio, también porque interrumpí algo. La dejo a solas, reprendiéndome por mi momento de padre psicótico, y ella, por supuesto, se levanta a seguirme. Este es uno de tantos ciclos que se repiten durante el día. Estos últimos...

Crónica de los cuatro mil mensajes.

By on Jueves, marzo 10, 2011

Anoche visité mi viejo correo de Yahoo. Hace algunos años lo usaba como mi correo electrónico principal. En todos lados lo presentaba como mi buzón: las suscripciones, los negocios y el lugar ideal para recibir las fotografías de nenas en pelotas. La bandeja de entrada se convirtió en un cementerio a través de los años. Ayer que lo visité, tenía 4000 mensajes de spam en la bandeja de entrada. Suspiré resignado y con el prospecto de buscarme una tontería que hacer para evitar el trabajo, los pendientes, las presiones, comencé a limpiarlo. Era algo que había hecho antes… una o dos veces, entrar al viejo correo de yahoo para hacer el mantenimiento y la limpieza. Es como entrar a una casa abandonada donde solías vivir. Entras a mover los muebles pero no tienes el verdadero deseo de limpiarla bien y tampoco tienes el valor para venderla. En el paseo a la casona vieja… llega el...

Vida exponencialmente temprana gracias a los llantos de un cachorro.

By on Miércoles, febrero 9, 2011

Sol disfruta que estos días me he levantado más temprano. Para ella, un hombre productivo es el que se levanta tan pronto el sol entra por la ventana. No cree en la habilidad de la noche para despertar una producción o la creatividad. Lo cierto es que estos últimos días de cachorro son muy similares a mis días en la secundaria o en la preparatoria. Esos días lejanos donde ocupaba las tardes para dormir la siesta y luego me despertaba a tontear, en lo que decidía hacer las tareas. Nico me ha mantenido en esos horarios, donde a las nueve abro los ojos, me bajo al sillón y trato de convencerle de dormir un poco más. Solo pasan media hora o cuarenta minutos, antes de que se acerque a lamerme la barba y yo hacer caras de espanto. De asco no. Antes me parecía asqueroso. Ya que tienes un perro te es más fácil aceptar esa intrusión de la lengua canina. Hay límites, sí. Jamás permitiría que un...

Pequeños mensajes.

By on Viernes, noviembre 5, 2010

Me deja pequeños mensajes: en una taza de café, en un cuaderno o la nueva posición del hombre de madera. El hombre de madera me presenta el mensaje en el cuaderno, y un café me está esperando. Los pequeños mensajes que dicen que todavía nos queremos, todavía nos amamos. Como un ninja del amor,...

Ningún ejercicio fácil.

By on Domingo, julio 18, 2010

Tengo la idea de que un escritor no debe hacer ejercicios fáciles. Cuando está sentado, en el papel del escritor y su lucha frente a una hoja en blanco, buscando qué escribir… lo primero que debe hacer es un ejercicio. Hablar o construir lo que es imposible. Hacer un palíndromo o jugar con los anagramas. Escribir dos párrafos cursis. Escribir tres líneas muy sencillas. Un haikú o un tanka. Tratar de escribir un soneto alejandrino o un endecasílabo. Los ejercicios, como con el cuerpo, se hacen para la perfección. La perfección del escritor es el dominio del idioma, un encuentro preciso con las palabras que busca (y las que no busca también). Hay escritores que abren una hoja al azar en su diccionario y usan alguna palabra para iniciar su ejercicio. Otros escriben todo lo que escuchan mientras están en un restaurante. Otros más, evitan ciertas consonantes o ciertas vocales. ¿Qué se...

La mujer que se despedía de nadie en los autobuses.

By on Miércoles, junio 16, 2010

Después te acostumbras. Mi primer autobús, fue uno con dirección a Tampico. 14 horas, metido en un sillón, donde al menos ocho me dediqué a ver la oscuridad, las refinerías, los campos abiertos, las paredes rocosas. Otros sentidos registran el autobús en sí: los ronquidos, los olores del sopor y el sueño, la música bajita del conductor. Es interesante después como el conductor se detiene algunas veces para tomarse un café, platicar con otros conductores, hacer el cambio. Le da un giro. Luego de ese primer autobús, no pensaba que mi vida se regiría eventualmente a ir a la estación, comprar el boleto, y esperar una cantidad variable de tiempo, antes de ver a la mujer que sería mi esposa o regresar a las responsabilidades de la ciudad que era la mía. La ruta que conozco de memoria, es la de Chilangoland – Puebla. También conozco sus variantes: la más común es la de central Tapo, las...

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