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Casting de las caritas.

By on Domingo, julio 15, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 56 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. No hablemos de política, ni de libertades cibernéticas, ni de otras tristezas, ya tendremos tiempo para eso. Mejor les cuento un chisme. En el mundo de la farándula, en la subespecie de los comerciales, existen ciertos proyectos que son el Santo Grial para muchos de los actores y modelos que tratan de ganarse el pan de cada día. No es que los proyecten a la fama, para nada. Como muchas cosas en la vida, todo se trata de la pachocha. Son comerciales que no presentan competencia alguna (contrario a, por ejemplo, si hacen un comercial de Pepsi ya no pueden hacer Coca Cola, al menos, en tres años) y que, además, pagan 40,000 pesos por un día de trabajo. Además, la agencia manda una especificación que tiene el elegantísimo nombre de “Clase C”. Para no herir susceptibilidades, digamos que todo México funciona. Conocer el tabulador de clases en una agencia publicitaria puede ser un ejercicio muy cruel para una sociedad que está aprendiendo a ser políticamente correcta. Esos proyectos suelen tener personajes muy abiertos y de todo tipo: niños de 8 a 11 años, adolescentes de 16 a 20, adultos de 22 a 40 años. El sexo no importa. Cuando una casa de casting abre un comercial con esas especificaciones, el lugar se convierte en un nido de gente hambrienta, ansiosa y preparada a todo para conseguirse un papel. Por ejemplo, hacer un casting de caritas. Es una tortura para el hombre que está atrás de una cámara (especialmente cuando junta a más de mil personas en dos días) pero es una bendición para los modelos y actores, y los niños, sobre todo los niños. Un casting de caritas se trata de grabar al sujeto haciendo una serie de expresiones: triste, pensativo, feliz y sorprendido (las emociones pueden variar, según el director). Es un ejercicio básico que cualquier actor de teatro ya debe dominar. Algunos hasta insultados se sienten cuando se les pide, otros sencillamente se divierten recordando alguno de sus personajes. Para que el director tenga una idea del nivel de improvisación, también se les pide que narren una historia, que hablen, que griten, que exclamen o que digan algo. Es un excelente método para medir capacidades histriónicas. Uno se lleva grata sorpresas al descubrir un hilo conductor de emociones, desde los más expresivos hasta los más sutiles. Sin embargo, honestamente, la mayor parte del tiempo es aburrido. Un casting de ese estilo suele atraer a mucha gente que sueña con salir en la televisión y que, además, desea embolsarse un dinerito, porque debe o porque quiere. No faltan los personajes, de cualquier edad o sexo, que cuando se paran frente a la cámara y se les pide tristeza, dicen: “Estoy muy triste”, y tan triste que apenas puede pronunciarlo. O cuando se les pide alegría: “Estoy feliz”, en un tono plano, serio, apocado, que trae memorias de un suicidio no cometido. No falta, y a veces son horas de rostros en sucesión, de pedir sorpresa y que el sujeto sencillamente exprese: “Wow, que sorpresa”. Wow, goao, guau, como un perro que está esperando en fila, echado en la jaula, su turno a la silla del ejecutado. El casting de las caritas engaña con ser fácil. Tuve la suerte de encontrarme un actor que inventó una historia muy simple, pero entretenida. Triste: ¿No entiendo, cómo sucedió esto?, Enojado: Pero por favor explícame, ¿cómo te embarazaste? Feliz: Por fin tendremos un hijo. Sorprendido: ¡Ni sé para qué me hice la vasectomía! Quienes mejor tienen dominado este ejercicio espiritual, son los niños. Acostumbrados a la desinihibición de su edad, su obligada hiperactividad y que algunas madres los torturan con castings día tras día, ya conocen muy bien el ejercicio de las caras. A su edad no les importa quebrar el rostro, ganarse arrugas nuevas, la búsqueda por provocar la ternura y la travesura. Incluso lo hacen a toda velocidad, sin pensarlo, con ganas de largarse de ahí y regresar a la niñez de su vida. La infancia urgente de regresar a los videojuegos, las tareas, salir con el perro a los parques. No quiero dar a entender que los niños son torturados, no, la verdad muchos disfrutan de sus ganancias tempranas con premios de todo tipo: juegos, celulares, coches a control remoto. Como director, cuando hacía el casting de las caritas con los niños, rompí el esquema incluyendo o inventando ciertas emociones para sacarlos de balance. Me molestaba tanto que los pequeños granujas ya se supieran la rutina que me sentí obligado a robarles la seguridad de los inocentes. Terminando la serie (triste, enojado, feliz, sorprendido), solía incluir otras emociones: conspicuo, ensimismado, apocado, incluyente, ambigüedad, deprimido, hipócrita, entre muchas otras. Luego miraba a los niños aterrorizados al verse frente a esas palabras, otras veces se detenían a pensar e inventaban algún rostro, también recibí sorpresas de niños explorando ese terreno que parecía tan lejano, tan inalcanzable, de la adultez y sus palabras absurdamente precisas. Phillip Larkin, si mal no recuerdo, mantenía correspondencia con un escritor de pornografía. En una de esas cartas, el pornógrafo le menciona que uno de los mayores logros de un escritor es lograr una reacción física de su lector. Obviando...

The Kingdom Of Rust.

By on Martes, septiembre 14, 2010

* Necesitaba dejar la ciudad para darme cuenta que me gusta, y me gusta mucho. Me gusta el tráfico, el exceso de gente y ese velo gris que constantemente amenaza con oscurecerla perpetuamente. Ahora como turista, paseo con tiempo las tiendas, los pequeños lugares para comer que jamás encontrarás en otro lugar, los amigos y familiares que se presentan como un fantasma en las esquinas. Entro a la ciudad y lo único que puedo pensar, es en la necesidad de buscar aventura y recuerdos, caminos que me reafirmen y me transformen. * Adoro “La Crepería de la Paz”. El nombre del restaurante es en francés, pero no lo recuerdo exactamente. Hay uno en Polanco y otro en la Condesa. Sí, ya sé, hablar de la condesa y dónde comer es de lo más mamón en esta tierra, pero ahora que estoy lejos lo aprecio. Café, crepas dulces y luz de velas. Un lugar para platicar durante horas mientras el paladar aún te sabe a un dulce muy sutil que modifica tus palabras. El trato es excelente. No es caro. * Pasear en un jardín, un domingo en la noche, dentro de la Ciudad de México es como atravesar una puerta que te lleva lejos. Un mundo dentro del mundo. El silencio del parque, con parejas y amigos que platican a todo volumen, el sonido del viento contra los árboles, el escándalo de los coches y la potencia de las luces artificiales que se amortiguan contra el follaje de los árboles. Los amantes hablan en secreto en alguna banqueta, se tocan el cuello y rozan sus labios. Afuera, la ciudad, sus luces y su gran escándalo viven en otro tiempo. * La Ciudad tiene la tensión del festejo encima. Los trabajadores del gobierno trabajan duramente para montar las pantallas sobre Reforma y los policías ya cierran calles, como un simulacro para una ciudad caótica. México, celebramos doscientos años de identidad, de ser mexicanos, de nuestra independencia. El dinero pasa por todas las manos posibles y lo manipulan para demostrar que el gasto se está haciendo. Tendremos una majestuosa fiesta, digna de monarquía y de pueblo, dicen y dicen. El Bicentenario se siente con toda su potencia mediática en la capital. Muchos lo condenan como un gasto, como un festejo vacío que no debería suceder por la ola de violencia en el país. Otros más, un tanto optimistas, desean que la fiesta sea una especie de unidad nacional y después, yo creo, vendrá la Era de Acuario. Yo sólo quiero mirar. * Tan pronto regrese a Puebla, me espera una ida al Zócalo para mirar los fuegos artificiales. * En Carrillo, me tocó acompañarlos un día entero, con el viejo estrés de un director al que no le gusta el casting y los caprichos de una producción que necesita algo mejor, por menos dinero. El cliente siempre tiene la razón. Moví computadoras de un lugar a otro, ayudé a capturar y transformar un poco de material y compartí pequeños y deliciosos momentos. El primer día que los visité, dio la coincidencia que se reunieron varios de los que alguna vez trabajamos juntos. -Entonces es cierto, estoy condenada a regresar a Carrillo Casting -susurró Mellye. Así es chamaquita. Todos regresamos al origen. * No sólo mis pasos me llevan a Carrillo, también me llevan al CUM, a Filosofía y Letras, a la Narvarte, al viejo mercado Kennedy y a Zaragoza. Constantemente, mis piernas me llevan a recorrer el origen, una y otra vez. * Paseando con mi hermano, vi brevemente un grupo de danza regional y recordé las piernas de cierta bailarina folclórica que me volvían un poco loco. * Podría hablar de mi hermano y sus estudios en matemáticas. -Nosotros, los matemáticos, tenemos la obligación de demostrarlo todo -y después me dio una serie de ejemplos prácticos que traté de imaginar, pero sencillamente me fue imposible. Gradualmente, he reconocido en mi hermano una capacidad en la cual no tendré la disciplina, ni la necedad para aprender. Los años me hicieron más tolerante: No puedo saberlo todo. Siempre necesitaré gente que me enseñe, que me proponga, que me descubra lo que no puedo siquiera imaginar. Las personas son libros con patas, de las cuales puedes aprender mucho. Si quieres aprender más, busca personas que no sean como tú. * Comer y compartir con mi familia, se ha vuelto más agradable. * Me faltan anécdotas, pero las dejaré para un futuro. Hoy sólo pienso que debo regresar pronto a casa para que estos detalles conserven una memoria fresca y agradable. Extraño mi cama enorme, extraño apretar con fuerza las piernas de mi mujer y extraño a mi perro que sigue ausente, y probablemente regrese pronto. Extraño mi habitación, mi oficina personal, donde puedo fumar y no me mando a la reja. Ella me torturó en la semana, platicándome de los pastelitos que horneó y ya no podré comer, y no tuve el valor para decirle que en casa, mis tíos tenían helado y pasteles todos los días. Esta cama desde donde escribo, ya no me es cómoda desde hace tiempo. Esta cama ya no es mi...

No preguntes, ¿y yo por qué? Pregunta: ¿Y por qué no?

By on Martes, junio 8, 2010

Estoy viéndola… estoy viendo una puta chapata que estaba buscando hace unas horas para hacer mi casting y no usar uno de los tripiés viejos, y feos, que tenemos por ahí. Cada vez que tenemos la campaña de Julito Regalado, me pregunto… ¿Y yo por qué? La primera vez que trabajé esa campaña, hace muchos muchos años… recuerdo ese momento tan especial, donde después de haber dormido tan sólo tres horas y estar en el set para presentar a los modelos que tendrían que filmar mañana… había trescientas personas en el foro. Esas trescientas personas (…jo, pensé en ESPARTA), eran una mixtura entre actores, modelos, personal de staff, personal de alimentación, creativos, producción, dirección y clientes. Nos encontrábamos la directora de casting, y yo, el editor… detrás de la mesa de los clientes. El director (Martínez Solares Junior, si no me equivoco… he trabajado tantas de esas campañas que no recuerdo exactamente donde pasó qué y cuándo), empezó la toma número indeterminado. Uno de tantos jingles empezó a sonar a todo volumen, mientras los extras empezaban su coreografía, una hermosa actriz se paró frente a cámara y… El cliente alzó sus manos, pidió que pararan la toma y dijo–. Ya sé que es lo que falta en el set y por qué se siente tan solo (sí, mis clientes también tienen momentos poéticos)… Un bebé. Diganle a casting que nos traiga un bebé. ¿Y yo por qué? Recuerdo, que aventé uno de mis suspiros que enervan y emputan a mi jefe. No es un suspiro, yo le llamo así porque me gusta la palabra, es más bien… resoplar, como lo hacen las vacas cuando sienten que no pueden digerir las toneladas de hierba que llenan sus tres estómagos y se les escapan entre los dientes. Yo… resoplé. La directora de casting me miró, como diciendo, “te lo dije cabrón, te dije que iba a pasar algo”. Unas llamadas telefónicas después, conseguimos un bebé. La filmación estuvo parada dos horas en lo que ese bebé llegaba al set. El bebé, cuya cabeza estaba rodeada por un halo de luz, terminó en las manos de una extra. Siguió el curso de la toma número indeterminada y por fin, llegamos al motivo por el que estábamos la directora de casting y yo. Teníamos un cassette VHS en las manos donde había una serie de hombres. Lo que pedían en el personaje, era un hombre ejecutivo de muy buen ver, un cuarentón con sus canitas que pareciera se forraba de lana. El truco de ese comercial en especial –de los treinta y tantos que caracterizan a la campaña–, es que presentábamos al supuesto dueño de “la comer” y el dueño de “la comer”, tenía un texto con Julio. De no tener un texto, uno se saca a un refugiado argentino, venezolano, cubano o brasileño… todos esos están guapos. Presentas veinte. No tienes pedos. Y de todas maneras, ya los habíamos presentado aquella vez. Presentamos una cantidad de personas envidiable, presentamos actores de renombre que pedían presupuestos de su talla, presentamos verdaderos dueños de empresa y gente de vida… “cómoda”, digamoslo así, que nomás por salir en la tele nos cumplieron el capricho de venir a nuestras instalaciones y grabarlos. En nuestras manos, después de sesenta personas, teníamos a nuestras últimas y desesperadas cinco opciones. Mi cajetilla ya no tiene cigarritos. Sigo esperando una conversión. La puta chapata sigue ahí. Entregamos el V.H.S. Se supone debían elegir entre cinco personas para confirmar a uno y filmar con él mañana en la mañana. Yo estaba ahí porque creía que eran ficciones exageradas y absurdas que inventaban los directores de casting y de los asistentes que habían ido a las filmaciones. No les creía. Simplemente, no. En ese entonces, mi trabajo era estar aplastado en una computadora, sorber coca cola, atragantarme de café, fumar como chacuaco y capturar videos, recortarlos, pasarlos a un V.H.S. No hacer preguntas. Sobre todo, no hacer preguntas. Porque entre más preguntas hacía de por qué debía hacer un recorte aquí, y por qué debía poner a esta persona, y por qué tenía que bla bla bla, recibía respuestas que se salían de esta tierra, del sentido común de los seres humanos comunes y corrientes. Cada una de esas campañas se graban en mi memoria con los sinsentidos y los tiempos caóticos que las caracterizan. Después de lo del bebé, me sentí profundamente receptivo a cualquier cosa. Creo que adquirí el adjetivo “Open Mind (To Absurdity)”. A huevo. ¿Yo por qué les iba a hacer caso a un puñado de pendejos que sí salían a respirar aire, qué si se oreaban y qué no tenían las nalgas forma de silla que mi trabajo había formado con tanta diligencia? Dos cigarrillos. Esto es una putada. Opción número 1, la pasaron en fast forward. Opción número 2, la pasaron en fast forward. Opción número 3, la pasaron en fast forward. Opción número 4, a ver… esperen, ese tiene algo, nah, los engañé. Opción número 5. Los clientes callaron, y miraron con una atención casi religiosa, a la opción número cinco. Casi me deshago mi agnosticismo cuando los vi. Josefa, la directora, volteó a mirarme con cara de “ya chingamos”. Yo resoplé, bonito. Tal vez suspiré, no como usualmente hago. Esto es lo que buscamos, dijo alguno. Esto nos da la talla, digo otro. Adelántalo a la actuación, por favor. Alguien con el control de...

¿Cuánto vas?

By on Lunes, julio 20, 2009

Hoy, mientras me duchaba, pensaba… huy, qué presumido. Pensar. Traté de recordar viejos tiempos, como era antes y llegué a la conclusión, que definitivamente la adolescencia me hacía sentir más hombre del que soy actualmente. Negar la hombría, es un problema cuando –bueno–, se supone eres un hombre y más aún cuando deseabas ser uno de los grandes. Un hombre admirable. Sin embargo, perdí esas ganas de admiración, y las canjeé por una ambigüedad deliciosa. Un mercenario vital. Casado, por cierto. Un mercenario casado, no es más que un hombre meramente ambiguo y eso, obviamente, debes sacrificarlo por el bien de una familia y abandonar la individualidad. Abandonar el individuo, es uno de los procesos más dolorosos que pueden existir. Menos hobbies, menos juegos, más responsabilidades, creación de la riqueza, construcción del futuro, de los cimientos. ¿Cuán poco divertido puede ser eso? Las decisiones que tomé en base a mi estado de “mercenario vital”, se han vuelto un poco menos que ridículas ahora que tengo esa lista de prioridades anotada en algún lado, en lápiz y con una servilleta ¿Y no puede ser divertido? Se supone que sí, todavía no encuentro el hilo del que puedo abusar para hacerlo un viaje entretenido, pero lo encontraré eventualmente. Todavía tengo la idea de que puedo jugar algunas cartas a mi favor. Vine a mi oficina a recordar viejos tiempos, a entregar las llaves, a abandonar el poco porcentaje de glamour que tenía en mi vida (ya no más modelitos, ni nenas en bikini, ni minifaldas, ni esas cosas), vine a despedirme una vez más, pero tengo el presentimiento que buscaré excusas para regresar y empaparme un poco de esas cosas. ¿Y ahora que abandoné uno de los pilares fundamentales de esta vida, que marcaban mi personalidad y mis decisiones? Es justo sentir un poco de incertidumbre y contemplar las opciones como si tuviera astigmatismo y miopía. El tiempo es el único que puede aclarar las cosas. El tiempo y la voluntad. El hombre ambiguo y casado, que debe encontrar ese hilo para jalar y encontrar un nuevo propósito en su vida. Estos días, estoy leyendo a Knut Hamsun y su Bendición de la Tierra. Hermoso libro. Un hombre que empieza como un ermitaño, buscando un lugar donde establecerse, empieza a construir su casa en los bosques y a través del trabajo -y el tiempo- construye su riqueza. Un hombre limitado, porque no piensa en más que el trabajo, en expandir, en construir cosas prácticas… limitado y poderoso al mismo tiempo, porque hasta el momento, ha logrado todo lo propuesto. Me he sentido emocionado, leyendo lo que se le ocurre a Isak conforme pasan los años y repentinamente, el hombre se ha hecho viejo, y su historia pasa a segundo plano para dar paso a los demás colonos y sus historias. Lo extrañaré cuando termine. Es una visión romántica, el de perderse en el bosque y vivir por los propios medios… igual que cualquier otra decisión, para convertirse en un estereotipo en la vida. El hombre casado, el hombre responsable, el ejecutivo, el nerd, el perverso, el dominante, el macho alfa, etcétera, etcétera. Odio los estereotipos, pero funciono con ellos porque así lo hacemos todos. ¿Tantas opciones para elegir? Demasiado tarde para ser un Isak, no es algo práctico en los tiempos modernos. Mejor “hombres enamorados de la vida”, de esos que lo hacen todo para divertirse, un poco más que un mercenario, una evolución pokémona nivel treinta. Quien...

El, nuevo y no tanto, árbol…

By on Lunes, junio 15, 2009

Después de un terrible accidente con WordPress 2.8 (ya ven, uno que actualiza sin desactivar plugins porque no aprende la lección)… cambié el tema del blog y algunas cuantas cosas más. Como verán, ya no tenemos banners aleatorios allá arriba, sin embargo, la imagen frontal para el featured post conserva esa característica. Ya se darán cuenta que no siempre es la misma. Lamentablemente, el formato de imagen vieja hace que algunas imágenes no sean tan sugestivas como eran antes, así que si encuentran algo que los hace parpadear dos veces… es por eso, no por mi culpa. Insert evil grin here. Mañana, al parecer, es mi último llamado de Julio Regalado. No tengo otro pendiente, sólo papelería. La documentación no toma mucho tiempo. A Sol ya está que se le cuecen las habas porque llegue con todo mi tilichero… lo que más me tiene al pendiente es donde vamos a meter tanto libro. Los libros en una mudanza son lo peor que puede haber. He cargado con ellos en varias mudanzas, y he perdido tantos en el proceso, que por eso me inclino por el lado práctico de la tecnología y conservo en digital los más posibles. Los libros encuentran poco a poco su lugar en laptops, cd’s, dvd’s, memorias de celular… El lugar más importante para un libro, es el recuerdo. No es en su forma física, sino la forma que lo transforma después de leído. Sin embargo, huele rico en su forma física. Algunos están tan acostumbrados a la textura y a los olores, que se hacen bibliotecarios o vendedores de libros de segunda mano. Gente que se alimenta, se intoxica, diariamente de los olores del papel que se hace ocre conforme pasa el tiempo. Recupera un poco su forma primigenia, la de los árboles olorosos de un bosque. Sepa. Mañana tengo llamado en el Ajusco. Esperemos que mañana se me quite la flojera de quitar fotos. Ariadna me dejó un comentario de los perros perdidos del Ajusco. Hasta hace poco encontré un par de perritos perdidos, y un par de perrotes también, que me empezaron a ladrar. Perros de bosque, supongo, que están acostumbrados un poco a la salvajada y dejan en claro que no son dominios completamente humanos. Les hice una mueca a los perros, prendí un cigarro y me quedé en mi lugar, a ver si se atrevían a acercarse más. No lo hicieron. Que bueno, porque uno de ellos me daba un pinche miedo… Diez y media de la noche. Que rápido pasan las...

18.

By on Lunes, junio 1, 2009

Resucité después de la filmación. No estuvo tan pesada, pero eso de ir hasta el Ajusco en … patín del diablo, es del nabo. Por eso Fernando del Paso, escribió en Palinuro: “¿Me quieres del centro hasta el parque del Ajusco?”. De verdad esta lejos, lejos… le comenté al productor si no tenía una locación más fría o más lejana bajo la manga, él simplemente se rió y respondió–. Pues mira, teníamos una de dos, o los Churubusco o estos, y dijimos que estos, ¿por qué no? –Luego ya me platicó que todo estaba ocupado y los Ajusco estaban libres, así que ni modo. Pequeños problemas circunstanciales. Como mi vocación es esperar durante los llamados a que espere el talento, en una de esas encontré un silloncito, me acomodé y dormí. Habré dormido una hora u hora y media, cuando me despertaron y me avisaron que se adelantaban los llamados. No es agradable dormirse en una filmación, pero lo prefiero a estar dando vueltas. El Ajusco es muy bonito, con sus bosques y su aire limpio, me dieron ganas de tomar fotos pero no llevaba mi cámara, así que lo dejé pendiente. Después de todo, regresaré pronto, al menos una o dos veces más. Así que todavía tengo oportunidad de capturar un par de cielos, un par de montañas boscosas, un par de perros perdidos, ¿qué se yo? Por lo pronto, es hora de regresar a casa, tal vez juegue un poco de burn out, y me quede dormido conduciendo… ya mañana será otro día de movimiento, actividad, trabajo. El trabajo vivifica, pero también desgasta. Disfruto estos días que parecen largos, después de todo, son los últimos....

La terminal.

By on Domingo, mayo 31, 2009

Estoy en la terminal de autobuses, donde descubrí dos cosas–. Mi boleto abierto no vale si el camión donde planeo irme sale diez minutos antes y olvidé mi cámara, así que esta semana publicaré súper fotitos desde el photo booth de mac. No quisiera regresar el día de hoy al Distrito Federal, pero mañana tengo una de esas filmaciones maratónicamente aburridas, donde los llamados escalonados empiezan a las siete de la mañana y acaban a las ocho de la noche. Todos alrededor comentan que ganó Pumas y la televisión que tengo enfrente, no hace más que levantar los ánimos panboleros de la gente. Como pueden notar, el fondo definitivamente, es de terminal de autobuses, así que les juro que no estoy mintiendo y que escribo esto mientras espero mi camión. El día de ayer no escribí, así que Mellye puede decir que… sniff, por un día no gané. Sin embargo eso no importa, seguiré publicando todos los días, excepto los días donde uno difícilmente se conecta. Por ejemplo, los días que veo a mi mujer, los días que deseo dormir todo lo que no he dormido y los días en que WoW me sella de todo lo demás (jaja). Este domingo fuimos a ver Wolverine. No esta mal la película. Condensaron el origen de Wolverine bastante bien, sin embargo: Balas de adamantium y Deadpool… vaya que pudieron meter toda esa mierda en la película. Me sorprendí. Con esas dos mierditas lograron una mueca, un rictus de horror en mi cara, pero luego se me compuso con toda la acción, putizas, y guiños que hacen al mundo original de Marvel. El actor no puede ser mejor para Deadpool. Urge, una película… de preferencia, director nuevo, para que tenga más oportunidades de no encabronar a los fanáticos. El camión se va a llenar. Bastante gente a mi alrededor. Cada vez llegan más. En fin, buenas noches, cierro esto antes de que se queje por la pila, guardo mis cositas y nos vemos hasta mañana....

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