Google PlusFacebookTwitter

El café de hace unos años

By on Lunes, octubre 22, 2012

El domingo abrí una caja de Pandora: Los comentarios que solían existir en este blog, cuando era el de los mil nombres y antes de eso, el cibernauta. Tengo un backup en el servicio de comentarios de disqus (además de los múltiples backups en bases de datos). No sé cuántos son con exactitud. Unos quince mil, quizás. No es que mi blog fuera tan popular (un poco… sí, en aquel entonces lo era), también es que atiné con el posicionamiento y los títulos. Algunas entradas atraían visitantes curiosos que deseaban saber el significado de su nombre, nombres para duendes o unicornios (?) o que deseaban compartir el significado de un sueño que tuvieron, y usaban este espacio como un foro para buscar respuestas a cuestiones lejanas a la intención del contenido original. Sin embargo, el restante de esos comentarios son amables y me ayudaron a darle un vistazo al pasado. Ocupé el domingo, tan absurdo...

Es muy fácil decir que es igual, o que no lo es

By on Sábado, septiembre 15, 2012

Tomo fotografías a los árboles de ramas pelonas. Me gustan los patrones: líneas naturales casi infinitas, sus divisiones rompen el cielo, las nubes, la luz. Se convierten en una película para ver la realidad de otro modo, un filtro arbóreo que enmarca en un capricho fractálico la vida, o lo que quieras. En la iluminación nocturna se convierten en rompecabezas, cascadas de luz reflejada en la madera. La otra vez miraba a uno de esos árboles (sobran en otoño, aunque sobran en cualquier ciudad de aire lamentable y de gente olvidadiza) y contuve las ganas de fotografiarlo. Así como sobran esos árboles en las ciudades, también sobran las fotografías. Muchos otros han mirado el mismo árbol que miré yo, quizás algunos de ellos tomaron la misma fotografía, con el mismo encuadre y el mismo impulso de captura. Dejé al árbol en paz, abandonando así mi oficio (momentáneamente) de paparazzi para...

Los nueve mil desaparecidos.

By on Sábado, junio 16, 2012

Este es un artículo que se publicó en mi columna mensual (La Habitación de Humo) en el número 24 del suplemento Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Puedes leer el número completo en issu, así como números pasados. Hay una nota cuya explosión es notable y que sigue resonando en el país: La muerte de Juan Francisco Sicilia y la cruzada de su padre –Javier–, por descubrir a los responsables del crimen. Recientemente apareció una segunda noticia donde la CNDH liberó un comunicado apoyado por la ONU que dice que desde el 2006 para acá, son nueve mil los muertos que no tienen nombre y un poco más de cinco mil los desaparecidos. La ONU no quiere que México niegue a sus muertos y exige una solución humana al país para que exista un registro. Ambas notas son la consecuencia natural de una guerra. En la primera nota tenemos a un mártir y un padre que está por convertirse en un...

nueve pensamientos de tener treinta.

By on Lunes, diciembre 12, 2011

Anoche me dijo un tío–. Con qué… ¿treinta, verdad? ¿Qué se siente? –Le pregunté a que se refería. Olvidé por un momento que había atravesado una década y que, inevitablemente, dejé atrás los veintes para siempre. Mi tío se rió, me di cuenta a que se refería pero fue demasiado tarde. Él me dijo–. No te preocupes. Tienes todo un año para acostumbrarte. Me gustaba imaginar que tendría treinta. Ya tenerlos es otra cosa. El día que cumplí años caminé con Nico, mi basset, por terrenos inexplorados. Dimos una larga vuelta por una de las avenidas más grandes de Puebla (y cuyo nombre, ahora se me esfuma). Paseamos por parques, camellones, calles de transición que unen al centro con avenidas, vecindarios abandonados y centros escolares. Terminamos exhaustos. Sin embargo creo que esa enorme cantidad de nuevos olores la hizo crecer un poco. Tal vez yo también crecí. Recibí...

espera de una fecha que está por ocurrir.

By on Sábado, diciembre 10, 2011

Mañana cumplo años. Dejo atrás los veinte para entrar a los treinta. Si estuviera aquí mi tío Rafael, me diría–. Bienvenido a los tas –Sí pues… bienvenido. ¿Qué pensar? No es una ambigüedad neurótica. Sencillamente no lo sé. No me imaginé cumpliendo treinta. Creo que nadie. Pienso que treinta es el número más alejado en la mente del hombre que vive comodidades y colecciona recuerdos felices. ¿Treinta? Jamás, quién sabe si llegue, si no me mata primero la peda, o los amantes, o los excesos, o las idas a jugar fútbol a la cancha. ¿Treinta? He tenido treinta en libros, en películas, en videojuegos. ¿Qué me puede importar? En cambio, cuando vives en el siguiente espectro de la edad (los treinta), tienes presente –como un susurro que gradualmente, según los años, aumenta de volumen– piensas en los cuarenta y como llegarás ahí si haces las cosas bien. Sergio...

aire decembrino.

By on Miércoles, diciembre 7, 2011

El aire decembrino enfría los cuerpos y, aunque tienen que levantarse a trabajar o a estudiar, sienten la pesadez de los párpados y la necedad en las piernas. Casi es hora de mandar por culo a los deberes. Así, tal cual. Hay luces en las calles, algunas pláticas giran en torno a los regalos o los viajes, o las comidas, o las calorías… Luego está el cuerpo, que sugiere descansos intermitentes, más horas de sueño, bebidas más cálidas y horas más estáticas. Nuestro espíritu de oso abre los ojos para sugerir la hibernación. Diciembre no es un mes cruel. Sólo es un mes frío… un mes dormido. La crueldad son los recuerdos. Las iglesias de Cholula hacen ruido y explotan cohetes con más regularidad. Cholula, en diciembre, convierte su tiempo en niebla espesa. Las tiendas abren más tarde; las bicicletas pasean a hombres y mujeres tapados con bufanda, abrigos, chamarras; en la ventana de los...

desvanecer.

By on Sábado, diciembre 3, 2011

Escribo acerca de un personaje que tiene una condición cardiaca. Las cajetillas de cigarros advierten los problemas cardiacos que puede traer la vida del fumador. Dejé de fumar otra vez. Llevo dos días. Mañana será el tercero. El tercer día para el que está dejando de fumar es muy importante, porque es el día en que la nicotina abandona su cuerpo y después, todo queda en la cabeza. Miré un episodio de “Quantum Leap” donde un luchador tiene problemas del corazón. ¿No es lo mismo que pasa en “The Wrestler”? Escribo acerca de un personaje con un corazón enfermo y no sólo me intereso por las guías que pueda dejar la ficción, también leo detalles de lo que sucede con las venas, con la sangre, con el oxígeno, con los límites que pueden y desean empujar para que nadie decida sus vidas. Ni siquiera el corazón herido. Lavaba platos y luego recordé un episodio infantil. Jugaba en casa. Me...

1 123456715