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El diario de Simón Dor

Balbuceo. Es un diario. No llevo ningún orden, no importa el orden. Queremos caos reinante, los fractales que nos unen el cero con el infinito, y no se nada de matemáticas, solo conseguí hacer un Newton Rhapson a mano cuando era un pequeño niño. Fue el día que le vi las piernas a mi maestra y deslicé mis ojos redondos, grandes, puros e inocentes por sus medias baratas, negras, hasta llegar a la apertura de esa falda que para mi gusto era cinco centímetros más alta. Odio personificado, sueño púrpura…

¿Tú sueñas en colores mi querido diario?

Por favor, baja al final de la página para encontrar el primer capítulo de esta historia.

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