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Hasta pronto y gracias por el pescado

Posted by on 2:25 pm in Aleph, Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, Diaria, El exterior., Hojas, Las historias., Los personajes., Una sonrisa retorcida, Vida | 6 comments

Hay buenas razones, además del dinero, por las cuales las series de televisión gringas dividen sus etapas por temporadas: un cambio al arco global de la historia, preparar el siguiente, invitar a los espectadores a extrañar a los personajes, el descanso del equipo de producción, entre otras. Por la misma razón dividí, en su momento, Big-Blogger en temporadas: un descanso sano para los colaboradores, el administrador del changarro y para que los lectores y los troles tuvieran algo que esperar hasta dentro de unos meses. Sin embargo, quizás, hay una razón un poco más frustrante y es que simplemente la historia acabó, o nunca estuvo dirigida a un fin. Sí, hubo sus momentos satisfactorios y el tiempo que duró la historia, por momentos, engañaba con una dirección… quiero creer que armé una buena ilusión. El árbol de los mil nombres (o el 217 en este par de años) contó ese tipo de historia. Y ustedes, como lectores, quizás me acompañaron en un puñado de arcos (algunos siguen, otros se convirtieron en líneas, meros recuerdos): la mujer de mi vida, el matrimonio, dos o tres mudanzas (de las doce), mi hermano, mi familia, el casting (casi diez años de casting), la UNAM, la muerte de mi abuela, el Simón Dor, el cacto y el montón de cuentos, cuenteletes, noveletas y novelas. “Quiero escribir en otra parte”, anuncié en Twitter alguna vez, y me refería a la hoja en blanco que veo desde el administrador de WordPress. Así, murmurándolo en voz alta, me di cuenta que era momento de cerrar esta historia o, mejor dicho, este fragmento de la historia. Diez años, vaya, se me hace mucho tiempo y me felicito por la disciplina. Claro, el producto no siempre fue excepcional, maravilloso o satisfactorio, pero pocas veces traicioné la constancia y la disciplina. Este blog puede decir orgullosamente que no hubo largo abandono, tampoco drama personal de “recojo mis cosas y me voy”. Siempre traté de ser educado y respetuoso con los lectores, incluso los espectrales, los invisibles. Espero nunca haber traicionado eso. Declaro que esta es la última hoja del cuaderno. De este cuaderno. Ya me morí Hace algunos años, muchos, prometí que esa sería la última línea en el cuaderno de Simón Dor, uno de mis tantos alteregos. Como era dramático y, según él, conciso, decidió que esa debía ser la última línea. Simón y yo ya estamos muy separados el uno del otro, pero al menos le debo ese último capricho. Es poca la gente que escribe un blog personal. El blog se transformó en Twitter, Facebook, Tumblr y un puñado de medios más. La cantidad de medios para compartir algo es avasalladora y frustrante. Poco a poco nos sentimos más atados a “compartir contenido” y buscar la resonancia de nuestra voz en un mar infinito, inacabable, que cada día crece más y más. Cuando empecé a formular la idea de renovar el blog, de cambiar de lugar, a inicios de año, pensaba si quería abrir el nuevo espacio (una nueva temporada) en tumblr, en medium (un espacio encantador para escritores amateur y profesionales), en blogspot o una versión más sobria de wordpress. ¿Y si no escribo nada?, me pregunté, pues ya tienen con mi instagram, con mi flickr, con mi soundcloud. Incluso consideré un vlog: Youtube me...

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Ñoñazo videojuega

Posted by on 3:52 am in Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, El exterior., Es un videojuego, nada más., Medio geek, medio nerd, Vida | 0 comments

Ñoñazo videojuega

Hace un tiempo leí un libro de Gamification (o “jueguificación, en español)… palabras horribles aparte, es un concepto interesante y un tanto inseparable de la vida diaria, al menos para nosotros, los que vivimos en línea. Una cuenta en Facebook, en Twitter o en cualquier otra red social, es un indicador simple y efectivo de que ya somos jugadores y los puntos se miden a través de una serie de valores subjetivos que nosotros le damos a ese juego. La cantidad de seguidores, por ejemplo, o el número de likes o de favs que recibimos por alguna de nuestras ocurrencias. Según la jueguificación, todo el tiempo estamos jugando y aún aquellos monstruos que pueden prescindir del monstruo virtual de las redes sociales, algo tendrá en su vida que defina a través de logros, de triunfos, llegar a una meta involucra una serie de jefes finales a los cuales hay que vencer para sentir que hemos encontrado a la princesa. El libro separaba a los jugadores en cuatro tipos, si mal no recuerdo: cazadores, exploradores, casuales y over achievers (por ejemplo los fraggers, que necesitan ocupar el primer lugar en un match de Halo). Como toda categorización… cada persona se compone de varios de estos elementos. El objetivo ahora, y desde los ochentas, según para las empresas, es crear “juegos” y “dinámicas” (me ajusto mi corbata, señalo el letrero que dice: “Recursos Humanos, pásele”) que apelen a la mayor cantidad de jugadores posibles, o bien, inventar un juego que apele a la curiosidad de algún jugador en especial. Por eso mismo World of Warcraft fue (y aún es) uno de los juegos más populares de todos los tiempos: ofrecía de una manera perfecta espacio para los cuatro tipos de jugadores. ¿Por qué hablo de esto? Porque, después de 70 horas acumuladas de jugar una madre, me doy cuenta que soy un explorador, coleccionista y un poquito over-achiever. Soy un obsesivo compulsivo. Estoy subiendo las escaleras para convertirme en aquel mítico videojugador coreano que murió por jugar 36 horas seguidas. Y en vez de jugar más, mejor me siento a escribir algo y después a dar un paseo antes de qué, efectivamente, me dé una constipación coronaria por no levantarme de la silla. Estoy jugando: Record of Agarest War. Lo peor de todo es que no es un juego fascinante, sólo tiene cosas, muchas cosas y ya me metí en la cabeza que las quiero todas. (Explorador y coleccionista. Soy uno de esos que llenan de mierda su casa, porque todo puede servir, todo tiene un valor sentimental, nunca se sabe lo que se puede necesitar, pero con pixeles). La historia, a grandes rasgos, tiene una embarradita de Tolkien y El señor de los anillos. Hay elfos, elfos altos (perdón, ¿así se dice? ¿o un elfo alto es… nomás alto?), mitrilo y un objeto maldito de gran poder que le pertenece al señor de la oscuridad. Un general de guerra (Leonhardt) pierde un duelo contra un caballero oscuro y un personaje misterioso, que le exige balance ante todo, permite darle el poder para vencer a dicho caballero a cambio de su alma y del futuro de su alma. Que poético, me dije, cuando leí eso y quise convencerme con la historia. Luego descubres que “el futuro de su alma” se refiere...

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No importa lo que haga, siempre regreso a ese lugar…

Posted by on 5:36 pm in Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, Del deber ser., Diaria, Es un videojuego, nada más., Galanura, Selfless shamepromotion, Una sonrisa retorcida, Vida | 5 comments

No importa lo que haga, siempre regreso a ese lugar…

Esa línea viene de uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. Ya sabrán cual y si no lo saben, muy mal; ustedes y yo nunca podremos tener una conversación sincera (bromeo, como siempre, antes de que alguien alce una ceja, se la tome en serio y me insulte sin ningún empacho, y se le ocurra que cada año debe venir a insultarme, como ha pasado, de verdad me ha pasado. Gente que me desprecia tanto, por mis bromitas babosas, ha anotado el día que descubrió cuánto me desprecia en su calendario, y de vez en cuando regresa, para dejarme mierda en la puerta y yo, resignado, me pongo el traje de barrendero y limpio, qué otra, porque nunca voy a dejar de bromear). Que paréntesis tan grande para un breve regreso. Espero que estén ocupando su tiempo de ocio en algo de provecho. (Porque el tiempo de trabajo es trabajo, no hay otra forma de ocuparlo, según). Creo que estas líneas se las escribo a alguien. (Leo un libro de semiótica, de signos, símbolos, etcétera. La línea anterior es un resumen burdo, simplista y pueril de ese libro). Hace mucho no usaba esta voz para escribir. Quizás para ustedes no tenga sentido. En general, hace tiempo que no escribo. Sólo unas notas brevísimas y la fuga de los 140 caracteres, pero nada más. Incluso abandoné temporalmente, y como las chachas, la columna de Guardagujas. Le debo una encarecida disculpa al señor Aldán. Espero ponerme al corriente. Topé con una especie de pared porque “escribí demasiado”. Una parte de mi cabeza se dio cuenta y dijo: fuck it. Tiré la pluma (esa simbólica pluma; dorada, alada y retorcida pluma) y decidí tomar un control de XBOX. Luego recogí la pluma para escribir, como siempre, notas de los videojuegos: recetas, fórmulas y a veces, nomás porque sí, código hexadecimal. No me gusta la pureza de las cosas, siempre debo retorcerla de algún modo. No sé cuántos meses llevo jugando. No más de dos. Llevo una cuenta muy descuidada del tiempo y del gasto del tiempo. En dos meses hubiera escrito y revisado una tercera parte de la novela que me publicará Ficticia y el Universidad Autónoma de Nayarit (dos capítulos de los seis). Es verdad. Así como juego, escribo y reviso (ese doloroso proceso de revisar, y revisar). Soy como esos caballos de ceguera lateral, me pongo una tarea y jalo para allá, no importa si la tarea es jugar, escribir, pasear al perro, bajar de peso, masturbarme nueve horas seguidas o leer En busca del tiempo perdido. Sí, saldrá mi primera novela publicada en papel (“Dile a tu mamá que se calle”, aunque antes se titulaba “El monstruo”), lo cual me alegra y también me entristece un poco. Antes la celebración de escribir algo nuevo (explorar una historia, entregar una novela por fascículos, una serie de cuentos) se mostraba aquí, en este blog, de manera inmediata. Quizás aprendí tarde que la inmediatez no ayuda pero también la inmediatez algo me enseñó y me trajo aquí, a un momentosatisfactoriodelavida. El blog se siente traicionado aunque sabe, de algún modo, que la traición era el curso natural de las cosas. Quizás es por la traición que lo he abandonado. Presentaré la novela en Nayarit el 11 de Noviembre. La editorial...

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Siente mi corazón

Posted by on 12:54 am in Aleph, Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, El exterior., En el internet., En el país., Lo que veo, lo que escucho., Paranoidefóbico, Una sonrisa retorcida, Vida | 20 comments

Siente mi corazón

Eso dice la mujer, después de poner en evidencia a una niña de 16 ó 17 años y una alumna, reluctante, pone la mano sobre el pecho de la maestra y ella le cuestiona cómo lo siente. Acelerado, rápido, algo habrá respondido la chamaquita mientras la profesora exclama—: así es y farfulla algo similar a que así corre porque está muy enojada, está airada, fúrica, sin embargo amenaza con no perder en ningún momento la compostura, no caerá en la trampa e insultará a la niña como ella fue insultada: perra, puta, para que todos nosotros lo sepamos, no sólo los estudiantes, sino la gente del internet, esa masa nebulosa de rostros ensombrecidos, una hilera de hormigas que distribuimos la información de un lado a otro apenas deteniendo el camino para hablar de ello comentarlo, pues, en su justa dimensión: qué ridiculez, alimento para el morboso, etcétera. Quisiera comentar algunos puntos del video (uno que seguramente ya has visto, o escuchado hablar, y si no, podrás verlo al final de este post): Me sorprende que los estudiantes graben una clase con sus teléfonos para no perder detalles o bien, para evitarse el método engorroso de tomar apuntes. Me pregunto si fue iniciativa de la profesora o si a ellos se les ocurrió. Claro, también considero que es poco práctico. El viejo método de apuntar las cosas, me parece, todavía es más rápido para la eventual consulta que perder el tiempo analizando horas de video para encontrar qué se dijo en cierta clase. De cualquier modo, podemos intuir que grabar ESA clase en particular es una costumbre y que la profesora lo sabía. Tan es así que se dirige a las cámaras que la están grabando, con algo que promete es el don de la justicia en los puños, cual protagonista de show, muy a la Rocío Sánchez Azuara, Carmen Salinas, Cristina Saralegui, y tantas otras más. Tiene ese tonito en la voz. Tan sólo recuerde que para alimentar el espectáculo, le pidió a una alumna que atravesara los límites del espacio personal para que le tocaran el pecho, el corazón, para que se lo sintieran, a la vista de los celulares que seguían grabando. Después de dar semejante espectáculo, también sería bastante iluso creer que la profesora no anticipaba que subieran el video a internet, y que no la notaran a ella en cierta forma. La mujer se fue a dormir esa noche pensando que sentaba un precedente. (¿Y de qué tipo?, lo sabrá ella pero yo me la imagino que se fue a dormir sonriendo por haber demostrado algo que, para muchos, parece justicia). ¿Por qué es un espectáculo? Porque una profesora, cuya supuesta madurez emocional y experiencia de vida es mucho más grande, acorraló poco a poco a una estudiante hasta llevarla a representar un papel. Durante ocho tendenciosos minutos podemos ver como la profesora urde su plan. Primero habla de competencias, y luego de redes sociales, los crímenes de las redes sociales y finalmente llegar al punto que tanto ansiaba, la lapidación de un par de estudiantes que no tienen el colmillo, ni las garras, que tiene esta señora. En ningún momento olvida que la están grabando, en ningún momento deja de imaginar hasta donde llegará ese video. Pide que se disculpen y los mocosos, al...

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13065 (Crimen y castigo)

Posted by on 12:00 am in Aleph, Claroscuro., Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, Hojas, Leyendo se me cae la ceniza, Paranoidefóbico, Una sonrisa retorcida | 0 comments

13065 (Crimen y castigo)

Todo el libro tuve una clara noción del dinero. Pienso, divertido, que fue cosa del jugador y el jugador nos ofreció una entrada a sus propias angustias económicas. Quizás no sepamos en la actualidad cuánto sea un kopec, o un rublo, pero leyendo cuidadosamente sabremos cuanto cuesta un abrigo usado, un gorro, la compostura de unas camisas, una cerveza. Teniendo eso en la cabeza, luego los personajes mencionan los rublos. Veinte rublos cuesta armar una fiesta que todos los demás menospreciarán. Después vienen las pensiones de los trabajadores, por ejemplo, la de un empleado de correos: mil rublos al año, y mil rublos es la mitad necesaria para abrir un negocio editorial. Entonces aparece otro personaje, uno más adinerado, que ofrece diez mil rublos por aquí, diez mil rublos por allá, y se me antojó como una pequeña fortuna, algo deseable, como si me hubiera ganado la lotería. Un suicida, o un violento, decide que cuesta treinta mil rublos iniciar una vida en otra parte: en Viena, por ejemplo. El lector no sólo está pensando en el crimen, en el castigo, en la crueldad de ciertos sueños, en la posibilidad de la locura, en los pasos para convertirse un súper hombre, en el asesinato de viejas y la necedad de huir a la redención; está haciendo cuentas, constantemente, palpándose los bolsillos para saber cuántos kopecs necesita para salir de paseo, comprarse un refresco, ampliar su casa, hacerse del nuevo iPad. Lo irónico es que aprendemos tan bien la economía que al final, ni en ese mundo ni en el nuestro, el dinero aparentemente sirve de...

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Un cigarrillo para Miley Cyrus

Posted by on 11:12 pm in Aleph, Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, El exterior., En el internet., Lo que veo, lo que escucho., Una sonrisa retorcida | 1 comment

Un cigarrillo para Miley Cyrus

Creo que ya es chisme viejo la actuación de Miley Cyrus en el VMA. Desconozco si ocurrió primero el videoclip de “We Can’t Stop” o su actuación escandalosa que le valió la dura, y graciosamente mocha, crítica gringa. En un momento de descuido, navegando por YouTube, miré el videoclip y quizás es por el libro de sociología que estoy leyendo, me di un momento de respiro para verlo pausadamente, sin distracciones. (Sprott no se ayuda, mano). Una de las joyas del internet, me parece que lo vi en buzzfeed, se dedica a hacer una comparación rápida entre Britney Spears y Miley Cyrus. La sensación que me dejó el comparativo fue extraña. A Miley Cyrus la denostaban por ser una puta escandalosa, mientras que a Britney Spears le celebraban que se convirtiera en una puta elegante (white trash, sí, pero en el VMA intentó disminuirlo y perdón, eso parece que dice el buzzfeed: son putas de nuestro agrado o desagrado). Es decir, trataban el VMA como una transición: de ser las morritas Disney, las niñas sobresexualizadas que danzan como rutina, peligrosamente, entre lo sexual y lo prohibido; se convirtieron en adultas y parece que salir en los VMA es la manera de avisarle al mundo que ya son, apenas, legales y permisibles. Deseables sin culpas. Termina el artículo imprecando a Miley Cyrus: “No trates de ser la reina, sólo serás una falla, una decepción”. ¿Será? ¿Le importaba ser la reina? ¿La reina de quién? (Britney Spears estuvo tantos años atada a tratar de ser la reina de unos rostros oscuros, grises (entre esos rostros los de su familia), que… bueno, parece enloqueció con todo y sus millones, sus mansiones). Debe ser un mundo duro. Y quizás por eso me agradó el video de Miley Cyrus, porque se burla de mí que trata de asirla y explicarla; se burla de los gordos sudorosos que soban sus sexos en las oficinas mientras esperan la hora de salida; se burla de la aparente frigidez americana y sureña; se burla de las morritas Disney que tan pronto cumplen los 18, salen corriendo a cualquier evento, photoshoot, película de desnudos, para avisar que ya son cogibles, apetecibles y sabanables. Destroza a los pedófilos, a los apenas adultos (niños guapos) que en vez de coger, se duermen y se chupan los dedos. A la vez, tiene algo de grotesco, de incómodo, verla que sabe: “aún soy una niña, mis juegos son más adultos pero siguen siendo juegos. ¿Quién me va a detener?”. Quizás el mensaje es que no hay mensaje. Dejará pensando a los bobos, mientras acaricia el seno de su amiga y saca la...

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13064 (Crimen y castigo)

Posted by on 12:00 am in Aleph, Claroscuro., Contemplacion, El exterior., en el sueño, Hojas, Leyendo se me cae la ceniza | 0 comments

13064 (Crimen y castigo)

Leerlo oscurece la vida. Las pequeñas travesuras se convierten en motivo de castigos, un espiral destructivo. Empiezas a buscar el hilo que llevará al peor de los finales. Los sueños son premoniciones, un aviso para no errar y de todas maneras errarás porque eres humano. (No eres Napoleón, no eres Newton, qué manera de mostrarnos la verdad, ninguna autoridad moral, casi divina, vendrá a felicitarnos porque el crimen cometido ha salvado la metafísica de los hombres, la sangre no limpia los pecados ajenos, ni los propios. El castigo no sólo es la locura, o la prisión, el amor es la redención. Me lo imagino jugando, gastándose sus últimos kopecs mientras piensa en la mujer, en la hija, sus manos tiemblan febrilmente mientras fuerza una risa, la sonrisa con la que desea hacerse conocer, o toma del cuello al amigo y cariñosamente le dice imbécil mientras le priva de la respiración, uno o diez segundos). No todo está perdido, aunque durante años, y la lentitud de esos años es la parsimonía de los siglos (la historia humana), parecerá que...

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The truth

Posted by on 1:10 pm in Citas | 0 comments

I was like you once, long time ago. I believed in the dignity of man. Decency. Humanity. But I was lucky. I found out the truth early, boy. And what is the truth, Stark? It’s all very simple. There’s no such thing as the dignity of man. Man is a base, pathetic and vulgar animal.

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13063 (El miedo a la libertad)

Posted by on 12:00 am in Aleph, Asceta, Contemplacion, Diaria, El exterior., En la ventana, Hojas, Leyendo se me cae la ceniza, Vida | 0 comments

13063 (El miedo a la libertad)

Los perros del terreno persiguen pájaros blancos, un tractor pasa y prepara la tierra. Curiosamente, confundí dos títulos de libros por sólo tener la palabra “libertad”, el de Ende y el de Fromm. Hace poco leí a Fromm, sólo para saber si lo que leí de joven seguiría hablándole al tipo adulto. Qué tristeza, parece que lo digo como si hubiera dejado de jugar. (No, todavía sigo jugando, pero mis juegos son de otra índole). Me asomo por mi ventana, hay varias rejas de aquí al Popo: El miriñaque, el alambrado, la barda incompleta, la reja café de una casa, una barda de ladrillos. Siempre estamos parando algo. Ayer vi a un gato hacerse pequeño para pasar en el angosto espacio literal entre un muro y un portón café. Deténganlo a él. ¿La gente son muros con patas? Una persona está hecha de historias. Algunas historias, no importa cuán literarias sean, son muros a franquear para conocerla realmente, y eso apenas. Uno de mis cactos murió ahogado. La noticia me incomoda, si no le eché tanta agua como para ahogarlo. Ahora está ahí, morado y café, en la maceta, ha perdido todos los verdes, y yo que le tenía demasiada fe. Me costó cinco pesos, creció demasiado rápido. Ah, también leí que probablemente necesitaba una maceta más grande. ¿Los cactos necesitan extenderse ampliamente, como el mundo? Algunos muros tienen la piel de un cacto, para escalarlos es obligatorio empujar las manos, sangrar con las espinas, usarlas de impulso para asomarse al otro...

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