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Cartas lascivas de James Joyce a Nora.

Escrito por Agustín Fest el 10:38 pm en Aleph, Traducción | 0 comentarios

Cartas lascivas de James Joyce a Nora.

¡Mi dulce y querida chiquilla, finalmente me escribes! Para escribirme una carta tan desarticulada debiste estarle dando a ese coño tuyo la más feroz de las sobadas. Mientras que yo, querida, estoy tan exhausto que tendrías que lamerme una hora completa antes de ponerme sucificientemente dura el asta para metértela, y no digamos follarte. Me hice tanto y tan seguido que me da miedo mirarla y descubrir como quedó después de todo. Querida, por favor no me folles tanto cuando vuelva. Fóllame todo lo que puedas la primera noche o la siguiente, pero luego oblígame a que me cure.

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Fiesta de un ratón.

Escrito por Agustín Fest el 4:34 pm en Aleph, Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, Diaria, El exterior., en el sueño, Un sol, un amor, Una sonrisa retorcida, Vida | 0 comentarios

Fiesta de un ratón.

No le digan a mi esposa pero que rico son los días de su ausencia. Al menos empiezan bien. Nadie interrumpe el sueño matutino de un vividor de madrugada. Los perros duermen igual o más que yo cuando no perciben gente haciendo alharaca en la casa. Abrazo a los peludos para entregarnos al sueño de los cínicos, de los desvergonzados, de los inútiles y de los malos ejemplos. Paseamos juntos, sí, en el mundo onírico, en jardines vastos, en praderas fértiles y campos asoleados que no queman, e incomodan, por la brisa abundante de los...

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De cartas, de cuervos y de propósitos.

Escrito por Agustín Fest el 4:37 am en Aleph, Asceta, Consumidor de entretenimiento, Contemplacion, Del deber ser., Diaria, El exterior., En la ciudad., Estoy buscando algo., Galanura, Niño viejo., Se escribe que escribe., Selfless shamepromotion, The walking dude, Una sonrisa retorcida, Vida | 2 comentarios

De cartas, de cuervos y de propósitos.

Hace tiempo que ocupo mi espacio blog en un ejercicio. Revolver unas cartas, escoger una y escribir acerca de ella. En las cartas anoté el nombre de personajes de mis historias, criaturas mitológicas, animales, mis mascotas o mis plantas, vecinos que tengo o tuve, amigos imaginarios, familiares lejanos. Cada personaje, nombre o criatura, son voces que me gusta o me gustaría explorar. De esta manera el azar decide el personaje de un cuento, una anotación o un pensamiento. Seguramente, si todavía visitan esta isla en el mar cibernético,...

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Otra manera de viajar en el tiempo.

Escrito por Agustín Fest el 4:59 pm en Aleph, Largas historias., Las historias., Los otros. | 0 comentarios

Otra manera de viajar en el tiempo.

Ulises todavía es pequeño. Lo compraron por un sueño de que cinco pesos se convertirán en un cacto enorme. También porque, su comprador, se imagina como el personaje que compra cactos en el poema de Matthew Sweeney y cree que su acumulación pondrán un filtro de espinas a todo lo que extraña de su vida anterior (porque lo extraña, ¿qué clase de monstruo sería si no?). Ulises recibe agua dos veces a la semana. Le dan la mitad de un vaso pequeño. Descansa en el borde de una ventana, junto a Carver (la palmera de Madagascar), y todo...

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Ulises, el otro cacto.

Escrito por Agustín Fest el 2:17 am en Aleph, Bob, el cacto., Largas historias., Las historias., Los otros., Los personajes. | 0 comentarios

Ulises, el otro cacto.

Oigo una conversación entre Agustín y Bob, un cacto que sí puede hablar. Son muy discretos: El hombre acerca el rostro hasta que casi las espinas de Bob rozan su mejilla y el cacto le responde a Agustín sin disminuir la voz. Él no tiene temor de que los descubran. Agustín mira por encima de su hombro pero no hay nadie, sólo los perros que dan vueltas por el jardín y que lo marcan, como siempre, como una obligación importantísima, todos los días, sin falla, en los mismos lugares. Cuando llega su esposa evita acercarse al cacto y el...

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Manual de comportamiento para el otro mundo.

Escrito por Agustín Fest el 12:22 am en Aleph, Largas historias., Las historias., Los otros. | 0 comentarios

Manual de comportamiento para el otro mundo.

Los sacos de arena, según le dijeron, retrasarían el descubrimiento de mi cuerpo. Estos absorberán los olores y además, detendrán tu espíritu en esta casa el tiempo suficiente para que jamás puedas irte. Así pagarás tu deuda mil veces bribón, granuja, hijo de puta. Un mar de lágrimas. Luego salió de la casa, cerró la puerta con llave y me dejó. Supongo que tiene razón. Los niños vecinos juegan afuera. Mi cuerpo, translucido, se acerca a la ventana para verlos y escucharlos jugar. Son mi único entretenimiento. También algunos...

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Jamás se les ocurre ocultarse en su sombra.

Escrito por Agustín Fest el 7:00 pm en Aleph, Largas historias., Las historias., Los cuervos., Los cuervos., Los otros., Los personajes. | 0 comentarios

Jamás se les ocurre ocultarse en su sombra.

Los cuervos… Desearían que el sol se oculte. No les agrada la primavera. El negro de sus hojas absorbe los rayos solares y todo el día, tienen esa molestia —Una lama de rayos ultravioletas— impregnada en su cuerpo, entre sus hojas, en el sudor del pico, los ojos entrecerrados, las patas engarrotadas y sus quejidos lastimosos, débiles, hartos. Los días de calor no juegan a los dados, no juegan a las cartas y no encienden los cigarros. Volarían para buscar charcos donde empuercarse, refrescarse, —sobre todo refrescarse—, o...

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Apuesta de los 120 tacos. (Nace un superhéroe)

Escrito por Agustín Fest el 6:32 pm en Aleph, Largas historias., Las historias., Los otros. | 0 comentarios

Apuesta de los 120 tacos. (Nace un superhéroe)

Juan Esquivel encendió un cigarrillo. Se acarició el estómago y recordó el día que cambiaría su vida por completo: Aquella vez que comió 122 tacos de canasta. Fueron 83 de chicharrón, 15 de frijoles y 24 de papa. 46 de esos tacos tenían salsa verde y el resto, 76 tacos, no les puso salsa porque ya estaba demasiado enchilado. Su chistecito le costó 183 pesos a $1.50 el taco, precio especial para el deportista, todo un nuevo héroe nacional, valiente. Juan Esquivel supuso que la comilona también lo convirtió en un súper héroe. Sus...

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Presas.

Escrito por Agustín Fest el 6:28 pm en Aleph, Largas historias., Las historias., Los otros. | 0 comentarios

Presas.

Algún día vendrás con nosotros a proteger la Torre de los Sueños. Faltan hojas especiales en tu cabeza. No cualquiera puede dártelas. Cuídate de escoger bien a tus presas. Sus padres lo dejaron con esas palabras. Desde entonces, es un quetzalcoatli que navega los cielos solitario, expectante, impaciente. Su especie no se toma bien la soledad. En su sangre tienen la educación de pertenecer a grandes grupos y formar parte de una jerarquía. Aprenden del mundo a través de sus mayores, aquellos cuya cabeza está adornada por una multitud...

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Tienda de libros

El árbol 2:17 tiene una tienda, muy modesta, de libros digitales (libres de DRM). Aquí puedes ver la página de la tienda.

Si te gusta lo que escribo y me compras un libraco, me estarías pichando el cafecito de la semana, el cual, por supuesto, como bien dice la leyenda urbana, me servirá para seguir escribiendo más libros, más cosas, más perversiones lujuriosas y otras ñoñadas.

Todo lo dicho aquí…

Son cómo las hojas de un árbol. Cada una tiene una intensión distinta, aún cuando invariablemente se alimentan del agua y de la luz del sol. Pero ninguna crece igual y cuando abandonan el árbol, el destino elige un lugar para cada una. Nadie sabe si un pájaro se llevará la hoja, o si acabará bajo los tenis de alguien. Hay hojas que sueñan con secarse para regresar a la tierra, hay otras que son cruelmente robadas para esconderlas entre las páginas de un libro y sufren una muerte larga y silenciosa, hay otras hojas que desafían las leyes biológicas y se empecinan en convertirse, por el modo que sea, en un árbol nuevo y verdadero.

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