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Artículos

Por eso, cuando me invitaron a escribir una columna y que le pusiera título, caí en una pequeña depresión. Una columna periódica es una obra que no sabes cuánto tiempo estarás escribiendo. Escribiré lo que puede ser unos meses, puede ser un año y si logran convertirnos en cabezas dentro de aparatejos que nos mantengan con una consciencia, podría ser muchas vidas. Está claro que hice lo posible para aparentar una compostura y responder con entusiasmo que sí, pero ya en la soledad de mi oficina, prendí un par de cigarros y me dije necesito un título que funcione de aquí hasta… al menos, hasta Navidad.