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El árbol 2:17 tiene una tienda, muy modesta, de libros digitales (libres de DRM). Aquí puedes ver la página de la tienda.
Si te gusta lo que escribo y me compras un libraco, me estarías pichando el cafecito de la semana, el cual, por supuesto, como bien dice la leyenda urbana, me servirá para seguir escribiendo más libros, más cosas, más perversiones lujuriosas y otras ñoñadas.
Todo lo dicho aquí…
Son cómo las hojas de un árbol. Cada una tiene una intensión distinta, aún cuando invariablemente se alimentan del agua y de la luz del sol. Pero ninguna crece igual y cuando abandonan el árbol, el destino elige un lugar para cada una. Nadie sabe si un pájaro se llevará la hoja, o si acabará bajo los tenis de alguien. Hay hojas que sueñan con secarse para regresar a la tierra, hay otras que son cruelmente robadas para esconderlas entre las páginas de un libro y sufren una muerte larga y silenciosa, hay otras hojas que desafían las leyes biológicas y se empecinan en convertirse, por el modo que sea, en un árbol nuevo y verdadero.




Básicamente la curiosidad, muy pocas cosas me parecen más entretenidas que un escritor reseñando sus propios escritos. Imagino que esto es aplicable a todo artista y artesano.
Saludos.
Híjole… y terrible además (hablando de reseñar, que no es lo mismo reseñar que hablar del proceso creativo).
Hablar de lo que escribe uno le quita todo el sabor que un lector pueda encontrarle al texto. Es como el escritor negándose a liberar el texto que ya escribió y que ya no pertenece.
Con eso no digo que no lo haya hecho. Lamentablemente sí.
Saludos!
Vaya, eres todo un romántico, Agustín Fest; desafortunadamente no uno pendiente de todas las posibilidades.
Una texto es muchas historias, algunos incluso nos ofrecen perspectivas diferentes con las segundas y terceras lecturas. Partiendo de esa premisa, un anecdotario (Meticuloso además de romántico, Agustin) nos regala una perspectiva nueva.
Si para ti tal cosa arranca el sabor de un texto, temo que eres un lector muy caprichoso: un lector quinceañera, vamos.
Saludos.
Jajaja, que manera tan elocuente de aventarme una piedra. La verdad es que hace mucho no lo hacían. (Y luego por alguien que se nombra: “hombre de fe”, un seudónimo que dice muchas cosas pero tiene suficiente neblina para no saber quien me habla).
Como buena quinceañera, cuando miro que alguien ha reseñado su propio texto, me convierto en su devoto admirador o un fanático que se rompe. Por supuesto, puedo aproximarme años más tarde al texto olvidándome de mis caprichos. Reseñar mis propios textos me cuesta trabajo porque… bueno, todos traen algo para mí: una lectura que hice, algo que escuché en la calle, el sentimiento que me provocó alguna situación peculiar y que he buscado, por diversos medios, explicar. Darle una calificación al texto es imposible porque igual que la misma situación, es la separación de esta lo que me permitiría objetivarla y objetivar una experiencia propia es imposible.
Eso creo.
Agustín, ¿existe alguna entrada de este blog donde describas tus libros?.
Me refiero a un post donde hables del proceso de escribirlos, qué te inspiró a hacerlos, cómo los ves en retrospectiva y, en fin, datos y anécdotas sobre tus obras.
De no existir aun, ¿planeas elaborarla?.
Salud.
Lo veo complicado. He escrito sobre la inspiración de algunos textos pero buscarlo en el blog está difícil. Además… no sólo es inspiración, también constancia y trabajar ciertas ideas que me rondan en la cabeza.
Su pregunta me da curiosidad, ¿qué la inspiró? Salud.