Le dijiste a aquel hombre, mientras te presentabas con una máscara, a gatas. Movías el culo, movías las manos, y las piernas. Sonreías discretamente, con tus labios carmesí. El hombre tenía un cigarro encendido y una copa en la mano, como en las ilustraciones de cierto artista de <em>pin ups</em>. Si tan sólo pudiera recordar su nombre. La mera escena de la que era testigo me transportó a sus ilustraciones, llenas de cierta picardía, cierto misterio, erotismo, elegancia, un conjunto innegable de cosas que jamás podrían reproducirse. Te acercaste. Él se quedó quieto, sonriendo, admirando la ropa interior bonita. –¿A dónde te habías metido, eh? –pregunta el hombre y ríe como lo haría un corruptor. Ella no responde, sólo sonríe y extiende sus manos a sus piernas. Ella acaricia juguetonamente con el rostro la entrepierna del hombre. Accidentalmente, la máscara se alza contra los pliegues de la tela. Él la interrumpe. Se la acomoda. Si esa máscara se te fuera, pensamos, saldrías corriendo de este lugar.
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Tuitah
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Licencia.
Tienda de libros
El árbol 2:17 tiene una tienda, muy modesta, de libros digitales (libres de DRM). Aquí puedes ver la página de la tienda.
Si te gusta lo que escribo y me compras un libraco, me estarías pichando el cafecito de la semana, el cual, por supuesto, como bien dice la leyenda urbana, me servirá para seguir escribiendo más libros, más cosas, más perversiones lujuriosas y otras ñoñadas.
Todo lo dicho aquí…
Son cómo las hojas de un árbol. Cada una tiene una intensión distinta, aún cuando invariablemente se alimentan del agua y de la luz del sol, ninguna crece igual. Cuando abandonan el árbol, el destino elige un lugar para cada una. Nadie sabe si un pájaro se llevará la hoja, o si acabará bajo los tenis de alguien. Hay hojas que sueñan con secarse para regresar a la tierra, hay otras que son cruelmente robadas para esconderlas entre las páginas de un libro y sufren una muerte larga y silenciosa, hay otras hojas que desafían las leyes biológicas y se empecinan en convertirse, por el modo que sea, en un árbol nuevo y verdadero.


