Me gusto todo: el color de las hojas, el olor del libro, el material de la portada, la tipografía, la organización. Realmente fue una experiencia agradable. En mi segunda lectura, ya comprobé que mis cuentos preferidos hasta ahora son el de semidios, el de guffo y el de kabeza. El de control zape también me gusta bastante, porque me recuerda mis días en el metro y ese temor sutil de que algún día se caerá sobre nuestras cabezas (¿Debí poner spoiler alert?). Todavía no termino esta segunda lectura, pero pronto. Después del corte fotos del libro.
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Licencia.
Tienda de libros
El árbol 2:17 tiene una tienda, muy modesta, de libros digitales (libres de DRM). Aquí puedes ver la página de la tienda.
Si te gusta lo que escribo y me compras un libraco, me estarías pichando el cafecito de la semana, el cual, por supuesto, como bien dice la leyenda urbana, me servirá para seguir escribiendo más libros, más cosas, más perversiones lujuriosas y otras ñoñadas.
Todo lo dicho aquí…
Son cómo las hojas de un árbol. Cada una tiene una intensión distinta, aún cuando invariablemente se alimentan del agua y de la luz del sol, ninguna crece igual. Cuando abandonan el árbol, el destino elige un lugar para cada una. Nadie sabe si un pájaro se llevará la hoja, o si acabará bajo los tenis de alguien. Hay hojas que sueñan con secarse para regresar a la tierra, hay otras que son cruelmente robadas para esconderlas entre las páginas de un libro y sufren una muerte larga y silenciosa, hay otras hojas que desafían las leyes biológicas y se empecinan en convertirse, por el modo que sea, en un árbol nuevo y verdadero.






