Recuerdo, cuando era chamaco y mi tía una adolescente, que me puso una canción que a la fecha recordaba y no podía encontrar porque no tenía ninguna pista. Lo único que sabía, es que trataba de un soldado que no quería estar en la guerra y deseaba estar en casa. La canción, a pesar de todo, se escuchaba festiva. Muchos años más tarde, reorganizando mi colección musical y unas compilaciones que bajé de One Hit Wonders, la encontré.
Cuando la encontré, fue como sentirme niño de nuevo. Jona Lewie – Stop The Cavalry.
La he escuchado dos veces desde entonces, gracias al aleatorio y así lo prefiero. Regresar a la infancia es un privilegio el cual no debe abusarse. El sentimiento de bienestar aumenta su grandeza mientras más inesperado sea.
Como diría Salvador Leal, este es mi momento zen del día:



