Porque me siento y miro el monitor un ratote, entonces mi cabeza empieza: “Érase una vez…” y rápidamente, mi boca la contradice diciendo: “No, eso no”. Hoy venía pensando en una historia fantástica de tres personajes que tuvieran poderes de transferencia. Uno de ellos transferiría mentalmente conocimientos. El otro transferiría sentimientos. Y la tercera, una mujer, contendría de alguna manera el universo entero. Por supuesto, para escribir una historia así se necesitaría delicadeza, porque los personajes de por sí tienen demasiado poder (*overpowered*) y al tener demasiado poder, no tiene sentido la historia, al menos no una cotidiana, a no ser que hubiera un conflicto entre dos de ellos y uno tercero se mantuviera ambiguo. Entonces llegué a casa y pensé: “Tal vez sería bueno escribirla”. Y mi boca respondió–: No todavía, porque no has terminado “La Torre de los Sueños” y no se diga de “El Cien Vidas”. Suspiré derrotado. ¿Cómo hace un escritor para poder escribir todo el día? ¿Se disciplina? ¿Cómo se disciplina si, por ejemplo, no tiene dinero para sus chucherías y tiene otras preocupaciones en la cabeza? A veces, pienso incluso que la escuela es un freno, que debería sentarme a escribir, de veras sentarme y dedicarme a escribir.

Pienso que podría morir así, pienso que podría ser el matemático escribiendo eternamente, su fórmula.

Y no es que escribiendo se encuentre el sentido de la vida, ni la disciplina, ni el dinero. Puede que si o puede que no. Quien sabe. Lo que tengo por seguro, es que de niño me entretenía escribir porque requería imaginación, y escribir es como soñar que eres tu héroe favorito o la persona a quien más admiras. Es inventar situaciones de lo que hubiera ocurrido y divertirse con las posibilidades. O crear situaciones totalmente nuevas para uno mismo. Por un momento, mientras iniciaba mi carrera en Letras, me preocupaba que escribiendo no denunciaba socialmente nada, no decía verdaderamente nada, y que sólo estaba divirtiéndome como un niño, llegué a pensar obsesivamente que mis letras jamás serían reconocidas como una verdad entre mentiras, como un tratado efectivo para su época social e histórica, como una pérdida de la razón, como un discurso innovador. Procuré entonces, darle ese toque a todo lo que escribía para ver si podía funcionar como un escritor de ese calibre y finalmente, acabé haciendo lo del principio, me entretenía escribiendo acerca de mí mismo en un estado de admiración, me convertí en un reflejo divertido, y un poco triste, de mi héroe favorito.

También se dice que un escritor sólo habla de lo que sabe.

Mi vida es un poco caótica en el aspecto interno, aburrida en el externo… así que también, he decidido jugar a algo con ustedes (por una temporada), si ustedes quieren y me lo permiten.

Mándenme una foto a arboltsef(ag[rr]oba)gmail.com y les escribo un cuento. Hoy Luann me mandó su foto, así que mañana espero tener el primer cuentito. Nada más les pido tres favores:

* Permítanme modificar la foto para escribir el cuento. De preferencia (obviamente) fotos que hayan tomado ustedes, para que sea un estilo colaboración entre dos artistas: Un servidor y el fotógrafo.
* Serán cuentitos cortos, a veces texto sin sentido.
* La dirección de su blog o de su flickr, para hacernos mutua promoción. ;)

¡Me voy!

Puedes mandar tu foto desde aquí: