Hoy es el día para festejar a la mujer, dicen por ahí. ¿Festejarle qué? ¿Qué es una superviviente del yugo masculino? ¿Qué ya pueden votar? ¿Qué su vientre fértil nos traen las nuevas generaciones de chilpayates? ¿Qué hay que festejarle a la mujer? ¿Sus curvas estéticas, su culo levantado, su cariño desinteresado? ¿Su cabello largo, su espalda arqueada, sus gemidos débiles? O tal vez, habrá que festejarle que sabe leer, que queman brasieres o que los avientan para ganarse un par de collares en el mardi grass. ¿Hay que festejarle que tiene la capacidad de perdón o la capacidad de responder a todo aquel que discrimina? ¿Hay qué festejarle su intuición, sus manos suaves, sus caderas grandes, su batalla contra la anorexia y la bulimia? ¿Qué se le festeja a la mujer? ¿Por qué es negra, amarilla, mulata y europea? ¿Se le festeja la indecisión, las horas en el mercado, las ganas de usar maquillaje? ¿O se le festeja su rebeldía social, cómo van contra el estigma de la femeneidad? ¿Se le celebra que se deje crecer los pelos en las axilas, qué deje de bañarse, qué no use maquillaje? ¿Se le celebra que se corte el cabello largo, se le celebra como si fuese un ronin, una dama sin señor? ¿Se celebra que a la mujer, hoy tan libremente, se le puede llamar tanto princesa como puta, y luego bien valientes dicen que ninguna de las dos? ¿Entonces por qué la insistencia de llamarte mujer, mujer…? Si al mismo tiempo, estas tan orgullosa de serlo, como negada a la palabra. Pura contradicción eres, mejor no te festejo nada.

Y aproveché para leer esto y hablar de otras cosas en un *audiopost*. Dura 11-12 minutos. Lo pueden bajar en dos calidades:
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