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Ese es mi padre. Y nunca les he contado de él.

Él es el otro Agustín Fest.

Como verán, somos casi iguales… en la sonrisa, en la narizota, en el cabello rebelde, en las barbas… soy una copia al carbón de él, con otras enseñanzas, otra forma de pensar, otras actitudes. La historia de porque no estuvo presente, esta fragmentada en lo que ha dicho mi madre en ocasiones y mi abuela en otras. Es un rompecabezas que repaso, al menos una noche, cada semana.

–Sé poco de tu historia familiar, cuéntamela.

Ayer le platiqué a Ariadna los fragmentos de la historia, haciendo un todo. El gesto de caballerosidad que hizo que yo existiera, la organización de la familia de los Fest según la veía mi madre, cómo él era el más bonito de once hijos. Mi abuela, alguna vez dijo que él era un hombre noble.

Supongo.

Entonces, platicamos ella y yo de que debiera dedicarme a investigar más. Buscarlo para hablar con él (tengo ganas de conocer su perspectiva, su versión de la historia. Eso me dejaría tan tranquilo). La última vez que busqué mi apellido en la sección blanca, descubrí que tan sólo había 4-6 en toda la Ciudad de México. ¿Por qué no hablé con ellos y pregunté? Algún tipo de miedo. En estos casos, prefiero que la cosa vaya directo al grano. Si voy a afrontar el miedo, debe ser con quien lo produce. Dejamos de platicar de ello y no quise ahondar más.

En unos días me voy a Guadalajara, a conocer a mucha gente de por allá. Es uno de esos viajes que me había prometido a hacer en su momento. Tal vez por eso Veracruz, donde vive mi padre, me viene tanto a la mente: porque Veracruz también me lo prometí como un viaje especial, uno donde fuera preguntando de lugar en lugar donde podía localizar al señor de la foto. Con unos veinte años más, por supuesto, y no pensaba dejar el lugar hasta encontrarlo, verlo de lejos y si fuma, ofrecerle un cigarrillo para tratar de iniciar una conversación. Platicar un poco… conocer la historia… irme de nuevo. Resuelta una incógnita más para el Señor de Todas las Respuestas.

Hoy platicaba con RedGirl de mi viaje a Guadalajara y salió Veracruz a colación. Imbécil de mi… no se me había ocurrido antes. Sección Blanca en Internet. Inclusive, Ariadna me lo dijo ayer… pero en ese momento me pareció tan trivial, tan ilógico. Es cierto, algunos somos de reacción retardada. Me sentí como Hoy cuando platicó lo de Watson. Fui, busqué…

Y ahí estaba un teléfono.

Incluso una dirección.

El nombre, tal cual en el acta de mi nacimiento. Se me paralizaron las manos, se me paralizó el cerebro. ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? Ahora que escribo, me doy cuenta que si hubiera marcado yo, hubiera preguntado–: ¿Dónde está Agustín R. Fest? Él es mi padre.

Impulsivo, pasional…

Redgirl hizo el favor de preguntar por mi y de anotar algunos datos. Preguntó por él, le contó una historia y sacó algunos datos: Ciudad y edad. La ciudad, obviamente, entra dentro de los fragmentos. Sin embargo… la edad no. El hombre del directorio tiene 10-7 años menos de los cálculos que yo había hecho. Pero se llama igual que mi padre: Fácil, probablemente es algún primo o sobrino. Su familia, hasta donde tengo entendido, es numerosa. También cabe la posibilidad que él mintiera, pero no. No lo creo.

Por el momento… tengo anotado ese teléfono, esa dirección, en un papelito. Los miro… los miro y me pregunto qué hacer exáctamente… cómo preguntar, cómo investigar, cómo conocer.

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