–¿Por qué?

–Porque Onetti trataba a la literatura como a una amante: la veía y la trataba cuando tenía ganas; en cambio, Vargas Llosa tenía una relación laboral como si mantuviera un matrimonio conservador con ella, escribía todas las mañanas. Este es un contraste que también podía ser una exageración, tal vez Vargas Llosa no era tan rutinario como parecía y tampoco Onetti fuera un amante tan desamorado. Eso, que aparentemente los separaba, tuvo sin embargo, un punto de unión.

Mesa redonda: Juan Carlos Onetti

Me serví un café, llevo un rato pensando en qué escribir el día de hoy… he hecho de la escritura del weblog un trabajo constante y no he posteado últimamente, marcando una diferencia con el mes pasado que fue hasta eso “rico” o “más extenso”. No sé. Eso no es malo, pero tampoco es bueno. Sencillamente diferente (a huevo, algún escritorsucho de autoayuda ambigua me ha de estar envidiando). Sé que lo de Cristina me afectó a niveles inconscientes que aún no alcanzo a comprender… no sé como, ni que tanto, pero por eso no he podido escribir últimamente.

No me siento cómodo escribiendo. Las historias pendientes se aparecen como flashazos y desaparecen. No es un bloqueo, es algo distinto. Tal vez un hartazgo. No hay nada interesante en los sucesos del diario, me he mantenido al margen como un tercer ojo de mi vida… soy un ojo dormido. No hay ningún afán de desarrollar más allá de lo que mis ojos presentan: ni vida, ni amor, ni muerte, ni lujuria, ni jugueteo, ni coqueteo, ni odio, ni remordimiento…

bah, no hay nada.

Inclusive he pensado en cerrar el blog y esperar a que vengan tiempos mejores, en cuanto a las letras se refiere. Solito retomar el gusto de poner una vocal después de una consonante, o permitir que se arme un diptongo o cambiar del acento local al argentino, sin ningún empacho de mi parte. Si, eso he pensado… pero la única regla firme de este weblog es que si ha de cerrarse, se haría definitivamente. Mientras tanto, puedo escribir sobre este letargo que se ha apoderado de mi mente… uno que no comprendo. No me parece interesante analizarlo. No me es fascinante, ni siquiera… horrible/terrible. Como sea.

Han sucedido muchas cosas… he tenido una plática con uno de mis profesores, uno de los más influyentes. Platicamos acerca de mis cuentos. Me dio opiniones que debiera escribir aquí, para no olvidarlas o para compartirlas con aquellos jóvenes que también sueñan con la vida bohemia, atormentada, mágica, espectaculosa del escritor.

Vino Sol este fin de semana, la pasamos muy bien. Como siempre… ya la extraño.

Y me estoy riendo, mientras escucho el programa de radio de Palabras Malditas. Lástima que el señor locutor abandonará el programa de los lunes durante un mes… es muy bueno, al menos el del día de hoy. No lo había escuchado antes.

No hay más que decir.

Performance Optimization WordPress Plugins by W3 EDGE