En la cama
en el piso
de perrito
con y sin su tal permiso
sin su ropa
en su patio

Gusta sentirse deseada,
cuando le rodeo
las mueve
mueve nalgas y espalda

Sí,
quiere que le clave

En mi calle
en su mesa
yo abajo
ella bien puesta
con mi verga entre sus piernas

coge que coge en la fiesta

En su trabajo
en el mío
en el teléfono nos decimos:
“¿Me deseas, señor mío?”

Suyo, arriba o abajo.
Con mano, con pito.
Con lengua, con dígito.
Por detrás
en su coño.

Le gusta sentirse deseada
y yo me consumo
a lamidas
a espasmos
a puro deseo
y su pregunta

en el aire
al vuelo.