No debiera ser así.

Posted by on ene 20, 2004 in Diaria, El exterior., En la calle., En la ciudad., Paranoidefóbico, Vida | 0 comments

En México, la ciudad más grande del mundo según escuché por ahí (o sobrepoblada, sería más correcto), la vialidad es un caos. Ya lo venía pensando desde hace mucho, que me iba a suceder un día de estos y que realmente estaría preparado. Obvio, mis transportes son el taxi y los camiones de ruta, son los que más me acomodan para llegar a mi casa. Dependiendo que tan tarde salga, o cuanto tráfico haya, elijo uno u otro.

Hoy un camión de ruta chocó mi taxi. Je, bonita combinación… ¿se nota la ironía?

No fue grave (o no estaría escribiendo esto), fue un madrazo leve porque el camión a huevo quería ganarle al siga en cuanto se pusiera y total, aceleró antes. No nos vio, porque había otro camión a su lado y quería ganar tiempo. La pinche prisa de todo mundo. Cuando volteé, ya teníamos al camión enfrente y sólo escuché el madrazo. Se me entumió la rodilla derecha, porque la apreté demasiado… el taxista medio perdió el control del volante y casi nos estrellamos contra el túnel.

El taxista alcanzó al camión, el conductor salió y empezaron a discutir. Teníamos el verde, pero no se puede contra un camión de pasajeros… pasajeros cansados y que ya quieren llegar a su casa. Igual que yo, señores… ¿pero quién puede contra sesenta pasajeros, sentados y de pie? Con tal de no demorar más de diez minutos, todos dirían que ellos tenían el verde. Fue un madrazo leve, y tan sólo se me acalambró la rodilla porque sentí que el camión se venía encima. Nada más. Nada más.

Hacía tiempo, venía pensando en que así iba a morir y hoy me lo recordaron… no sería raro. Hay tantos accidentes en el Distrito que es posible. Hay tanta gente inconsciente en su forma de manejar que es posible. Tal vez por eso sea una idea recurrente cuando tomo el transporte público: Así me puedo morir… por la imprudencia de uno u otro. Just like that, snap it up buddy… as easy as that. Do you like that happy crappy?

Y todo lo que dije o no dije ese día, no importaría. Con que hubiera acelerado un poco más ese camión, con que el taxista hubiera estado en la total pendeja, si nos estampábamos en el túnel del puente de periférico.

No traía cinturón y es que los taxis, sencillamente no los tienen. Por alguna misteriosa razón los quitan.

Hoy no quería que me lo recordaran, nada más. Hoy no estaba pensando en ello. Así que me tomó por sorpresa y me asustó. Me tomó en un punto vulnerable. Un sustito y se suscita un escrito como este, hay gente que ha tenido accidentes o sustos más graves que el mío.

Me espantó, todavía tengo las piernas temblorosas y el puto camión a mi izquierda. Hoy no pedí que me lo recordaran, pero de todas maneras, gracias a quien lo haya hecho.

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