¿Me estoy haciendo viejo o me quiero convencer de que me estoy haciendo viejo? Tan sólo tengo 20 diciembres de edad. Hay días en los que siento el cuerpo cansado, con quejas constantes de que necesito dormir… cuando abro los ojos, no es que no encuentre los motivos para levantarme, si no que no son motivos, sencillamente son impulsos… el deber de levantarse, el deber de dar más en el trabajo, el deber de madurar, el deber de ser alguien mejor, el deber de ser más tolerante.
De por sí no me gusta dar explicaciones de quien soy y es por ello que me invento largos choros. Hay cosas de mi que ni entiendo y que ni me preocupa entender y que ni espero entender, a menos que se convierta una obsesión personal entenderlos.
Llegan a haber días en los que me obsesiono de mi mismo, pero su duración es poca y en realidad, no socavo mucho. Odio las explicaciones largas y confusas. Odio no tener la sencillez y la humildad, que me harían bien para mi boca tan grande.
Es en estos momentos, que el sueño es mucho y el cuerpo se resiste, donde el cerebro mejor escribe ya que junta los pedazos y los revuelve, hago un gran rompecabezas de mi vida.


