Ayer que yo nací, había un cielo más sencillo y un aire más líquido. Nací sonriendo, recuerdo bien, y viendo las calles tapizarse de inocencia como los europeos imaginaban America tapizada de oro. Las nubes eran rosas y los hombres no se afeminaban por ello. Las mujeres más hermosas, aunque le faltaran dos cabellos.
Ayer que yo nací. la canción predilecta era de cuna. El ruido de los pavorreales y las gallinas, coqueteaban con los zorros pianistas. El loco del futuro se tomó su coca cola, los indígenas le vieron indignados con su chocolate de olla.
Ayer que yo nací. Los prometidos se amaban con solo una promesa, las viudas de estricta espesura, los caballeros de interesante escritura. Aventurero era imaginarse, con promiscuidad y gran ternura, los paises que solo se cantaban escritos. La vida era una aventura.
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Odiosamente cursi era la vida, ayer que yo nací.



